domingo, 11 de noviembre de 2018

El ajuste creativo


El ajuste creativo

Picó Vila, David

"He decidido hacer lo que me gusta porque es bueno para la salud."
Voltaire

La idea del ajuste creativo es nuclear en la terapia Gestalt. Difiere sustancialmente de una visión proveniente del Psicoanálisis que está muy extendida, según cual la persona tiene un Ello que contiene sus pulsiones más básicas, en gran medida incompatibles con la vida social. Según esto, la interiorización de las normas sociales produce una represión de los instintos, que han de quedar reprimidos o manifestarse a través de la sublimación. El artista, por ejemplo, sublima sus instintos más básicos a través del arte, dándoles una forma socialmente aceptable. Ésta es, pues, una visión en la que el individuo está en contínua lucha ``consigo mismo'' para conseguir mantener a raya los impulsos que no son viables socialmente.

La terapia Gestalt, en cambio, propone el concepto del ajuste creativo. Por un lado, la función Ello activa las necesidades del organismo y, por otro, la función Yo busca soluciones viables para satisfacer la necesidad con la información que proporciona la función Personalidad. El aspecto creativo consiste en encontrar diferentes posibilidades de solución. El aspecto de ajuste implica que las soluciones buscadas han de ser compatibles con el entorno para que se pueda llegar a un contacto real. Tienen que ser soluciones viables. La terapia Gestalt enfatiza la importancia de la agresividad y la destrucción para que la asimilación sea posible. El individuo es capaz de, hasta cierto punto, modificar su entorno, agredirlo, para que el contacto sean posible. El entorno social no se contempla como una realidad inmutable a la que el individuo se ha de someter si no quiere ser rechazado, sino como parte de un campo cambiante que puede ser modificado.

El Self es definido como ``el sistema de ajustes creativos''. [PHG, II, 2, 11] Expresa, por tanto, ``una capacidad, la del organismo animal humano que, concentrándose sobre un acontecimiento presente y dejando interactuar libremente sus facultades, no llega al caos (como la mentalidad dicotómica sobre la relación individuo/entorno hace pensar), sino a una Gestalt que de hecho resuelve un problema real.'' [Margherita Spagnuolo Lobb,Psicoterapia de la Gestalt, p. 107, Ed. Gedisa, 2002] El Self es, así, el ``órgano del contacto'', la manera que tenemos para acceder al entorno y satisfacer en él nuestras necesidades. Esto se hace mediante ajustes creativos.


En terapia
El énfasis en el ajuste creativo tiene grandes implicaciones en la terapia. En primer lugar, invita a confiar en los recursos del paciente, en que la persona es capaz de autorregularse y ajustarse creativamente para lograr nuevas soluciones. No se considera, por tanto, que la persona está ``enferma'' (al menos en el caso de la neurosis; no entro en el caso de una psicosis grave o una lesión cerebral), sino que sus energías están puestas en mantener unos ajustes conservadores procedentes de asuntos inconclusos que ya no son soluciones adecuadas en el momento actual. La terapia no pretende ``curar al enfermo'' sino ayudar a la persona a encontrar nuevas soluciones para sus problemas. Es una visión menos patologizante que la de otros enfoques.

Por otro lado, el componente de ajuste del ``ajuste creativo'' invita contínuamente a poner la atención en la relación de la persona con su entorno, alejándonos de una perspectiva intrapsíquica (los problemas están ``dentro de la cabeza''), y acercándonos a una perspectiva de campo y relacional (los problemas están ``con el otro'').

Las ``resistencias'' del paciente no se ven como una barrera a destruir, sino como unajuste conservador. Si están ahí, es por algo, y la terapia Gestalt propone apoyar las resistencias para que pueda aflorar qué función estan cumpliendo y actualizarlas, en vez de ``derribarlas''. El discurso gestáltico suena más a ``para qué te sirve eso'', ``cómo es que eso te resulta útil'', o ``lo que haces tiene este impacto sobre mí'', que a ``no deberías hacer eso'' o ``eso que haces es incorrecto''.

Finalmente, el ajuste creativo pone el énfasis en la experimentación. La terapia no busca que el paciente ``entienda'' lo que le ``pasa por la cabeza'', sino que pueda llevar a cabo nuevos ajustes y experimente con nuevas soluciones que pueda luego trasladar a su vida cotidiana. El enfoque es experiencial y no analítico.


En mi experiencia
Un ejemplo de ajuste creativo que he podido hacer ha sido pedir una reducción de jornada en mi trabajo en la Universidad. Llevaba tiempo con una sensación cada vez más agobiante de no querer seguir trabajando allí de la misma manera. El trabajo de profesor cada vez me estaba interesando menos, por ser funcionario tenía incompatibilidades con otros trabajos que me apetecían más y, sobre todo, me pareció que necesitaba una cierta ``caída en vacío'' para atreverme a hacer otras cosas, por ejemplo a dedicar más tiempo a mi trabajo como terapeuta. Sin embargo, la única opción que conocía era pedir una excedencia, que además de significar pasar de golpe a no tener ningún ingreso, en mi caso implicaba una imposibilidad casi segura de volver a mi puesto de profesor si lo necesitara.

Estaba convencido de que ésta era la única opción. Fue en un intento ``a la desesperada'', tiempo después (me fui a preguntar por las posibilidades de montar una empresa apoyado por la Universidad, cosa que en realidad tampoco quería hacer), que una persona me aseguró que la reducción de jornada era posible. Al final ésta ha sido la solución: puedo dedicarme a otras cosas sin incompatilidades, daré solo la asignatura que más me interesa, tendré unos ciertos ingresos mensuales y si lo necesito puedo solicitar la vuelta a jornada completa en cualquier momento.

Lo interesante de esto, al margen de la anécdota, es el proceso que tuve que hacer para gestionar mi propia ansiedad ante la ausencia de soluciones satisfactorias, y cómo me movilizó para seguir buscando opciones hasta que he encontrado una que, de momento, me sirve. Creo que ha sido un buen ajuste creativo.

Fuente: https://gestaltnet.net/documentos/el-ajuste-creativo

miércoles, 28 de marzo de 2018

Eneagrama de la personalidad: Usos y abusos

por Jordi Gil.
Psicólogo Barcelona. 
Terapeuta Gestalt
La psicología de los eneatipos, o eneagrama, es una excelente herramienta de autoconocimiento y nos permite vislumbrar con claridad los modos de ser, estar y hacer propios y los de los demás. Sin embargo, todo poder conlleva una responsabilidad y un saber hacer. ¿Cuándo hacemos un buen uso, y cuándo un mal uso de la psicología de los eneatipos?

La psicología de los eneatipos como mapa

El eneagrama es un mapa de la personalidad complejo y profundo. 

Es una herramienta muy poderosa.

Como todo mapa a veces no abarca todos los territorios de la realidad humana.  

El mapa no es el territorio, dijo Korzybski, el origen de esta frase es muy ilustrativo. En la Primera Guerra Mundial parece ser que la afirmó cuando cayó, junto con la tropa que dirigía, en una profunda fosa que no figuraba en los mapas.


Ningún mapa podrá jamás abarcar completamente el universo de la experiencia humana.
Lo que sí nos permiten los mapas es poder navegar por el océano experiencial.

La psicología de los eneatipos es una excelente herramienta de autoconocimiento nos permite vislumbrar con claridad los modos de ser, estar y hacer propios y los de los demás. Nos facilita y nos empodera. El saber cómo es mi carácter, y el de los demás, me facilita gestionar mis relaciones con un mayor autoapoyo y orientacion. Conocer como funciono/amos favorece una mejor gestión de las vivencias por las que transitamos.

Todo poder conlleva una responsabilidad y un saber hacer. Y a veces se usa de un modo ecológico y a veces de un modo tóxico. El fuego puede calentar o quemar.

¿Cuándo hacemos un BUEN uso de la psicología de los eneatipos?

Hacemos un buen uso de la psicología de los eneatipos cuando:
Accedemos a un mayor autoconocimiento a través de una actitud honesta con nosotros mismos, con nuestros dones y miserias, explorando nuestra forma de ser mediante un trabajo de conciencia. 
Exploramos desde la curiosidad el misterio de lo humano.

Facilitamos la comprensión mutua. El reconocer el carácter del otro, su estrategia para afrontar lo que le es fácil o difícil es importante que favorezca la compasión y la amabilidad con el otro. Todos sufrimos, de distinta manera y por distintas cuestiones que nos mueven y conmueven. Se trata de aprender a reconocer y atender el sufrimiento propio y del otro.

Nos permite reconocer y gestionar de un modo amable nuestras facilidades y nuestras dificultades, las piedras con las que siempre tropezamos y nos ayuda a ver y convivir con un otro que hace lo que puede con la cruz que lleva.

Contactamos con su sentido de unión, todos nos configuramos desde nuestro sufrimiento y construimos una estrategia ante nuestras angustias básicas. Todos poseemos un carácter.
Clarifican nuestras relaciones y qué se le mueve a cada persona desde su carácter.

¿Cuándo hacemos un MAL uso de la psicología de los eneatipos?

Hacemos un mal uso de la psicología de los eneatipos cuando:
Cuando calificamos/juzgamos la conducta del otro sin profundizar en su experiencia o la banalizamos con expresiones del tipo “esto es una sietada” o” esto es típico de un eneatipo 3 desconectado”.
Un mal uso sutil es cuando nos condicionamos a través de la categoría diagnóstica, “cuando supe que su eneatipo era el 6enseguida supe que no nos entenderíamos jamás”.

Cuando lo usamos como un arma de doble filo y de repente la usamos como una agresión encubierta o como un arma arrojadiza. Minimizamos y maltratamos al otro, “esto te pasa por ser una 9 sumisa” desde nuestro conocimiento del eneagrama.

Si limitamos nuestras relaciones desde el prejuicio del conocimiento, “nunca me veras con un eneatipo 2” y las rigidificamos “yo solo me relaciono con mentales, los emocionales son unos pesados, me sacan de quicio”, y dejamos de trabajarnos qué nos pasa con algo que no es difícil.
Otra perversión de este conocimiento es justificarnos desde el mismo, “sabes que pasa que soy un eneatipo 7 y me cuesta mantener compromisos” en vez de dar la cara y confrontar nuestras facilidades y dificultades.

Toda disciplina terapéutica debe ir acompañada de una ética del cuidado.

Quizás este sea el único "debería" obligatorio de todo conocimiento.

Somos complejos, somos más que un carácter.

Somos humanos.  

Une el poder orientador de la psicología de los eneatipos con una mirada humana y profunda hacia la experiencia humana. Sé humilde, no des por supuesto como el otro es o cómo vive lo que vive.

Tomado de: https://www.gestaltsalut.com/psicologia-eneatipos-usos-abusos/

miércoles, 13 de septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

El resentimiento en la Psicoterapia Gestalt

Buenaventura del Charco Olea
Director de Aprende Viendo Terapia,
 España.
El resentimiento, según la RAE hace referencia al “sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de cierta ofensa o daño sufridos y que se manifiesta en palabras o actos hostiles”. Pero, además, el resentimiento es el enfado que viene por el hecho de que ese daño provocado, viene de no atender una determinada exigencia, como a ser respetados, escuchados o valorados, por ejemplo.

El derecho que tiene cada ser humano a exigir a otro es un tema espinoso. El propio Perls planteó en su afamada “Oración gestáltica” que cada uno hace su parte en la vida y que no estamos aquí para cubrir las exigencias de otros sino las nuestras propias, que esa es la responsabilidad para obrar nuestra propia felicidad.

Sin embargo, en nuestra vida diaria, continuamente exigimos cosas a otros, ya que muchas de nuestras necesidades o cosas que queremos, sólo podemos satisfacerlas a través de los otros. El problema, probablemente, sea que expresamos las exigencias de forma muy deshonesta, en el sentido gestáltico del término (es decir, que no somos claros y directos cuando las realizamos, sino que las maquillamos y endulzamos para que sean menos amenazantes, de tal forma que no asumimos la responsabilidad de nuestra exigencia/petición de forma clara y sincera). Una exigencia, entendiéndola como una petición clara al otro, es una acción congruente, enérgica y responsabilizada: al plantearle de esta manera, el sujeto está asumiendo la responsabilidad de dicha petición y está evidenciando aquello que necesita o desea del otro, y de su postura al respecto.

Tal y como señala John Stevens, esto es algo que suele resultar muy amenazante, por lo que la mayoría de las veces no expresamos de forma asertiva nuestras exigencias en las relaciones interpersonales, ya que el miedo, a que el otro no quiera atenderlas (lo cual eslógicamente legítimo), que nos rechace o nos juzgue por pedirlas, que se evidencien nuestras fallas o debilidades (cuando exigimos cariño, o que no se nos digan determinadas cosas, por ejemplo, estamos mostrando nuestro lado más vulnerable) o que nos transmitan que esa exigencia es una responsabilidad propia, y que por tanto debemos satisfacer nosotros y no a través de otro, hace que normalmente no las expresemos de forma clara, sino que las disfracemos de acusaciones, requerimientos, lamentos, quejas o llamadas de atención más o menos directas. Esperamos que el otro detecte nuestras necesidades, sin tener que exigirlas ni plantearlas abiertamente.
NO SOMOS CLAROS Y DIRECTOS CUANDO LAS REALIZAMOS, SINO QUE LAS MAQUILLAMOS Y ENDULZAMOS PARA QUE SEAN MENOS AMENAZANTES, DE TAL FORMA QUE NO ASUMIMOS LA RESPONSABILIDAD DE NUESTRA EXIGENCIA

Es por esto por lo que tendemos a disfrazarlas, pero ello conlleva que de tanto repetirlas en este formato disfrazado y deshonesto, llega un momento en el que ni siquiera nosotros mismos las entendemos. Nuestra exigencia se vuelve confusa por no ser expresada abiertamente, y al no ser satisfecha, algo que difícilmente ocurrirá aun si el otro tiene buena disposición debido a que no la planteamos de forma clara y enérgica, acaba generando en nosotros sensación de resentimiento hacia el otro. “Nunca me dejas hablar, siempre tengo que oír tus broncas” es un resentimiento que conlleva una exigencia detrás: Exijo que me escuches y me dejes expresar mi criterio. La exigencia, aun siendo brusca, permite una oportunidad de entendimiento y resolución, mientras que este tipo de resentimientos, rara vez generan algo más oportuno que conflicto y hacen que el paciente eluda su propia parte, quedándose anclado en la queja. Tal y como decía Fritz Perls en sueños y existencia: Detrás de toda queja existe un no asumir la propia responsabilidad. En este caso, en la queja del resentimiento existe la no asunción de la responsabilidad de plantear de forma clara y descubierta nuestra exigencia con el otro.

Es por esto, por lo que el trabajo de clarificación de resentimientos con los pacientes, es particularmente importante en psicoterapia. Merece la pena invertir tiempo en sesión, en explorar los resentimientos que expresan los pacientes, y al oírlos no sólo validarlos y reflejarlos empáticamente, sino profundizar en ellos, “seguir su rastro” y recorrerlos “río arriba” para ver su origen, es importante que el paciente exprese y verbalice sus resentimientos y conforme lo hace profundice y toma conciencia de cómo se siente, y sobre todo, que mensaje enérgico necesita expresar para solucionar el problema de ese resentimiento, cual es la responsabilidad que existe detrás de la queja, qué tipo de exigencia asertiva debe realizar al otro.

Al verbalizarlas de manera clara, también, el paciente podrá tomar conciencia de cuales de sus exigencias son lógicas, y cuales, por el contrario, se trata de deseos de no asumir la responsabilidad de ciertas acciones o ciertas realidades que debe aceptar. También, realizando ejercicios como ser las partes (silla vacía, ejercicios de fenomenología siendo el otro…) podrá darse cuenta de cuáles de sus exigencias son inasumibles para el otro, lo que le ayudará a saber si tiene sentido seguir esperando algo de otro que no podrá nunca darlo.

Como siempre, el problema es que el mundo real nunca es igual que el mundo ideal que nos gustaría, esa zona de fantasía sobre “cómo deberían de ser las cosas” con la que realmente vivimos en lugar de aceptar el mundo real y hacer las acciones congruentes con dicha realidad. Vivimos más en contacto con esa zona de fantasía que con la propia realidad, de ahí que nos quedemos esperando y resentidos con los demás y nosotros mimos por protegernos del rechazo o el malestar que genera la exigencia clara y honesta.

MERECE LA PENA INVERTIR TIEMPO EN SESIÓN, EN EXPLORAR LOS RESENTIMIENTOS QUE EXPRESAN LOS PACIENTES, Y AL OÍRLOS NO SÓLO VALIDARLOS Y REFLEJARLOS EMPÁTICAMENTE, SINO PROFUNDIZAR EN ELLOS, “SEGUIR SU RASTRO” Y RECORRERLOS “RÍO ARRIBA” PARA VER SU ORIGEN

Hay que entender que la exigencia no implica la obligación del otro de satisfacerla, sino el acto de congruencia del sujeto consigo mismo de demandar aquello que necesita y que considera justo en su relación interpersonal del otro. Lo importante, no es el resultado de aquello que ocurra (en este caso que la exigencia sea satisfecha o no) sino que el paciente pueda entender su necesidad y emprender la acción de pedir aquello que necesita, si el otro no desea satisfacerla, porque no puede o no lo desea, el paciente deberá elegir una consecuencia, pero saldrá de ese estatus quo en el que se mantenía en el que no expresa su exigencia de manera clara por el miedo a las consecuencias pero, precisamente por eso, tampoco podía verla satisfecha, quedándose enganchada en el resentimiento.

Cuando nos negamos a expresar el resentimiento, como cualquier otra emoción, esta no desaparece, se trata de una conducta evitativa que nos ahorra el malestar del conflicto inmediato, pero que, a la larga, nos impide poder solucionar los problemas y cubrir nuestras necesidades, emponzoñando las relaciones y también creándonos confusión y haciéndonos sentir menos capaces de lo que realmente somos. Expresarlo de manera encubierta o adulterada, como queja, lamento o crítica, nos ayuda a “pasar de puntillas” por el mismo, y de tener la falsa sensación de satisfacerlo parcialmente al emprender una acción parecida, pero es algo que sólo garantiza que el resentimiento siga ahí intacto, esperando ser expresado, fijado como figura que no podrá pasar a ser fondo hasta que no sea satisfecho plenamente mediante la honesta exigencia, lo que hará que otras muchas necesidades y realidades de esa y otras relaciones, queden siempre como fondo, impidiendo conectar con ellas.
Tal y como señala Stevens: “Sólo la plena aceptación y expresión de un sentimiento le permite completarse y dejar camino para algo más. (…) Toda reticencia a ser honestamente lo que soy y hacerle saber lo que siento y vivencio, pone distancia entre nosotros. La expresión embozada de mis sentimientos y acciones añade confusión adicional, resentimiento y dificultades a cualquier problema real que exista entre nosotros.”


Artículo publicado en Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento en habilidades terapéuticas.

Tomado de: https://www.psyciencia.com/el-resentimiento-en-la-psicoterapia-gestalt/