jueves, 2 de enero de 2020

             Psicoterapia Gestalt, Counseling y Cambio.


   Hoy se vive una época de cambios en todo el planeta. Cambios que definen la dinámica de la vida de todos los pobladores del orbe.  La definición de esto es complejidad, caracterizada por cambios abruptos, vistos en el marco de un proceso natural. La incertidumbre y la confusión parecieran ser las reglas. Cambios básicamente culturales, sociales,  políticos y espirituales. A todos, absolutamente a todos, toca, directa e indirectamente, ésta situación.

      La sabiduría de las personas está en su adaptación, lo cual pasa por un mínimo de comprensión del momento. Aquellos con mejores recursos personales, derivados de su proceso de maduración, obtendrán mejores resultados.  Pareciera que el mundo se rebela en la búsqueda de equilibrio. Es un estado de compensación, homeostasis o armonía. En última instancia, de forma  grupal  o individual, son las personas  las  responsables  de la dirección que la sociedad  decida asumir en función de la vida.

      Es importante considerar y creer en los procesos naturales. Comprender que el ser humano  forma parte de la naturaleza y del universo como porción de los mismos, que es imposible separarse, aunque se desee, aunque ésta realidad sea negada. Si,  y sólo si las personas asumen la responsabilidad de si, de su vida, y de su propia conducción, se dará el salto hacia una comunidad más humana, considerando, por supuesto, el contexto inmediato.  La verdad, la realidad, y la naturaleza se impondrán más temprano que tarde.

      Desde la  visión holística que mueve al Instituto Gestáltico de Desarrollo Humano Integral de Venezuela (INGEDHIV), impulsamos un modelo que considera e integra  dos enfoques derivados de la Psicología Humanista, estructurados por los psicoterapeutas: Frederich Perls, y Carl Rogers, denominados: Enfoque de la  Psicoterapia Gestalt y Encuadre Psicoterapéutico Centrado en el Cliente, o no directividad. A este prototipo le damos el nombre de Modelo de Counseling Gestalt en desarrollo Humano.

       Como se ha venido explicando, la época amerita y obliga los cambios; y en  nuestro caso, como institución formadora y propulsora del desarrollo humano, nos vemos en la necesidad, de revisar la  formación en Psicoterapia Gestalt, que era  un proceso un tanto largo, al proponer   salidas intermedias, cónsona con los momentos que se viven. Todo esto sin desmejorar la calidad académica y el desarrollo personal, base fundamental del egresado de nuestra institución.

      En éste sentido, el modelo de Counseling Gestalt, nos pareció adecuado, ya que no desdice de lo que habitualmente realizan los profesionales de ayuda, facilitadores, orientadores, asesores psicológicos y terapeutas; además, el hecho de que ambas corrientes emergen de la Psicología Humanista, proporciona a este modelo un encuentro en lo filosófico, técnico, académico e histórico.

       El Counseling, o Consultoría Psicológica es una disciplina que actúa en el campo de la promoción, bienestar y desarrollo humano, brindando orientación y apoyo psicológico a las personas en sus momentos de crisis y conflictos, atendiendo sus necesidades de crecimiento personal. El objetivo del proceso del Counseling, no es la curación de patologías mentales graves, sino la asistencia preventiva. El interés está puesto, no sólo en la ausencia de enfermedades, sino en “crear salud”, promoviendo el desarrollo pleno e integral del ser humano, visto de manera holística y focalizándose en los aspectos sanos del individuo y su desarrollo.

      El profesional de ayuda, derivado de ésta propuesta, es el Counselor, consultor, o asesor psicológico, quien es una persona que ha debido en su formación y desarrollo adquirir una actitud libre y desprejuiciada, alguien entrenado con el fin de  ponerse en el lugar del otro para ayudarlo a que pueda comprender su propia realidad.

      Al Counselor lo define lo que hace, sabe y conoce, así como lo que es. No da consejos. La respuesta a la situación la tiene el propio individuo. Es un facilitador de procesos personales. La calidad de la persona del Counselor es su mejor herramienta para el proceso de ayuda, su conducta es influyente para los consultantes.

       El Counselor hace énfasis en la relación interpersonal mostrándose  auténtico y congruente, con una actitud de comprensión empática y  una posición de consideración positiva incondicional, y de su comunicación con la persona. Extrae sus conocimientos de su propia  experiencia de vida, de las diferentes disciplinas que va integrando, tales como educación, psicología, sociología, antropología, literatura, artes y oficios. En términos generales esto resume y conceptualiza al  proceso del Counseling y del Counselor o consultor.

        Frederich S. Perls, estructurador de la Psicoterapia Gestalt, al referirse a ésta dice que es demasiada valiosa para reservarla únicamente para las personas enfermas. En el planteamiento de los objetivos del Counseling, se dice que su objeto no es curar enfermos  sino prevenir y crear salud.  Es decir, ambas posturas hacen énfasis en los aspectos  sanos de las personas y en desarrollar sus potencialidades humanas.

       En el Counseling de Carl Rogers existe un énfasis particular en la relación entre el asesor y el consultante, dándole, a la calidad de este encuentro, a la empatía, a la congruencia y a la atención incondicional, un gran poder al momento de promover el desarrollo humano. En este sentido, Laura Perls, terapeuta, cofundadora de la terapia gestalt y esposa de Perls, considera que la verdadera esencia de la terapia es la relación entre terapeuta y cliente, tal y como lo plantea M. Buber en su teoría del Yo – Tú.

       El Counseling Gestalt, que deriva en el Counselor soporta su saber y acción en la Psicoterapia Gestalt y Counseling.  Usa su empatía, siendo auténtico en el encuentro con la otra persona. Es más que un terapeuta con un conglomerado de técnicas. Aquí su labor se enfoca en tratar al consultante como ser humano con inteligencia, responsable de sí mismo y elector activo de cada uno de sus momentos, invitándolo a la autonomía, a la autosanación y a su aceptación e integración a su propio ser.

       Algunos aspectos básicos en el modelo del Counseling Gestalt son:

1.     Estar ubicado en el presente, en el aquí y en el ahora. El pasado ya fue; el futuro está por llegar, la vida solo existe aquí, en éste momento.
2.     Evitar la interpretación y el juzgar. Cuando se interpreta se puede estar colocando en el otro asuntos que no le corresponden, es decir puede ser una proyección del interpretador, y cuando se juzga no se comprende que el otro, el juzgado, hace todo lo que puede con lo que tiene, ese es su nivel de desarrollo humano, por tanto es necesaria la aceptación incondicional de la persona que solicita ser ayudada.
3.     Evitar por todos los medios el dar consejos. Entiéndase que ésta persona es responsable de su vida; el rol del counselor es facilitar en éste el proceso de “darse cuenta”, de toma de conciencia de sí, y hacer contacto,
4.     Evitar preguntas, que saquen al consultante de su presente.  Los por qué  inducen a evitar el contacto, a evadir el aquí y ahora, llevando al sujeto a racionalizar, a intelectualizar. Necesario en el proceso de desarrollo y maduración es que el sujeto identifique lo que siente en el presente, sus sensaciones, emociones, sentimientos; alcanzar esto, en sí es sanador.

       El Counseling Gestalt es un modelo que permite al individuo profundizar en su desarrollo personal, reconocer sus potencialidades y avanzar en la vida de relación. Es una filosofía de vida de soporte humanista y existencial. En las manos de un ayudador, facilitador, terapeuta, orientador u asesor psicológico, es una herramienta de gran potencial. Este modelo  puede aplicarse en diferentes áreas del desarrollo humano, en asesoramiento individual,  en las relaciones de parejas y familia, en el trabajo con niños y adolescentes, en las artes, en los deportes en el área educativa, social y en comunidades.

        Desde esta mirada consideramos que el modelo del Counseling Gestalt se adapta perfectamente a las necesidades de cambio que la sociedad de hoy está solicitando en función del desarrollo humano y espiritual, a través del amor, la comprensión, la solidaridad y la paz.



sábado, 19 de enero de 2019

Los problemas de pareja y nuestras heridas infantiles


Jordi Gil
Psicologo
Barcelona España
Muchos de los problemas de pareja son fruto de heridas infantiles que eclipsan el presente.

Toda pareja está compuesta por unos adultos que poseen un niño interior, herido en mayor o menor medida. La mayoría de parejas que experimentan problemas (tales como discusiones constantes, desconfianza o problemas con los hijos) y fracasan, son aquellas cuyos niños interiores heridos han interferido en la salud de pareja, y las que tienen éxito son aquellas cuyos adultos poseen un niño herido bastante saneado, o que tienen conciencia de cómo puede distorsionar la relación y saben gestionarlo de un modo ecológico.

Nuestras heridas infantiles condicionan nuestra vida adulta. A veces vivimos situaciones donde se actualiza lo traumático, la angustia antigua eclipsa/invade a la realidad actual.

Nuestra herida produce una desproporción entre los hechos, las vivencias y sus resultados. Y sobretodo distorsionan nuestra precepción.  

Veamos un ejemplo de un problema de pareja recurrente y su relación con las heridas infantiles...

Una persona se siente abandonada por su pareja, indagamos en su situación y descubrimos que revive su antigua herida de abandono. De pronto una discusión con su pareja se transforma en la confirmación inequívoca de que “nunca me siento querido por lo que soy”, la cual parece la demanda desconsolada de un hijo a su padre y madre. Este es un problema de pareja recurrente.

El miedo y el enfado inundan a la persona, y sufrirá en exceso e incluso puede cometer conductas de las cuales se puede arrepentir “el ultimo día casi empujo a mi pareja”.

El niño herido contamina de forma inconsciente al adulto, por más que mi pareja me diga que solo está en desacuerdo con mi punto de vista, el adulto poseído por la herida de su niño interior, percibirá con una certeza absoluta de que no es tenido en cuenta en su relación de pareja y que el amor que da vuelve a ser pisoteado.

Esta especie de “posesión” influye en nuestra percepción de la realidad, y también en nuestra expresión, quizás ahora sí emerja la ira no dirigida a los padres, depende cómo se gestione el antiguo dolor que se actualiza en el presente, el panadero, la pareja o un motorista pagarán los platos infantiles rotos, o quizás a la persona le surja un desconsuelo infinito, “nadie cuida de mi corazón” y acabe en una depresión silenciosa de cinco años o en una actitud de resignación vital. 

La terapia de pareja permite tomar conciencia de nuestro sufrimiento pasado, para encontrarnos con nuestros recursos actuales y una mayor sabiduría personal 
La terapia de pareja nos permite tomar conciencia de la raíz de nuestros problemas de pareja, para encontrarnos con nuestra sabiduría personal en el "aquí y ahora"
Si diseccionamos el ejemplo de problema de pareja anterior, podemos encontrar:

Hecho actual: discusión con la pareja
Herida primaria: herida de abandono
Vivencia intima: "mi pareja no me quiere, aunque me diga que sí, no me lo creo"
Nivel emocional: ira y tristeza exagerada
Nivel cognitivo: no me fío de ella, me va a traicionar con otra persona
Nivel corporal: tensión excesiva e impulso de pegar
Hecho antiguo: mi padre me abandonó, y se fue con su amante
Nivel emocional antiguo: tristeza e ira desconsolada
Nivel cognitivo: "mi padre me está engañando, me dice que me quiere, pero después nunca venía a verme a casa de mi madre"
Nivel corporal: "me encerré en mí mismo y a veces me pegaba a mí mismo"
Podemos observar que el nivel emocional se repite, la desconfianza del cognitivo también, y en cambio el corporal está invertido.

La persona de este ejemplo de problema de pareja, pudo llorar el abandono vivido por su niño a lo largo de dos sesiones de terapia de pareja, pudo reestablecer la confianza en su pareja, y empezó a relajar la antigua ira a través de ejercicios de meditación en los cuales se amistaba con la legitimidad tanto de su dolor como de su ira. 

Solucionar problemas de pareja con la ayuda de un terapeuta o psicólogo
Uno de los objetivos de la terapia de pareja es poner más conciencia y sanación de las heridas originales, para que nuestras viejas angustias no nos interfieran en nuestra pareja actual.

La conciencia de nuestro sufrimiento nos permite compensarlo, somos hijos del pasado y es necesario trascenderlo para ser padres de nuestro presente y futuro.

El poner atención nos permite diferenciar lo que nos sucede de lo que nos sucedió, nos permite darnos cuenta de lo actual y de lo antiguo, y empezar a diferenciarnos.

Una pregunta clave a hacerse mil veces es: ¿esto qué te duele tanto de tu pareja te toca alguna herida?

El darse cuenta nos llevara a nuestra sabiduría personal.

“Cuando aparece la sabiduría aparece también una mayor libertad; la vida se pone
en orden y todo fluye como debe fluir.”
Claudio Naranjo

Por Jordi Gil Martin - Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia

domingo, 11 de noviembre de 2018

El ajuste creativo


El ajuste creativo

Picó Vila, David

"He decidido hacer lo que me gusta porque es bueno para la salud."
Voltaire

La idea del ajuste creativo es nuclear en la terapia Gestalt. Difiere sustancialmente de una visión proveniente del Psicoanálisis que está muy extendida, según cual la persona tiene un Ello que contiene sus pulsiones más básicas, en gran medida incompatibles con la vida social. Según esto, la interiorización de las normas sociales produce una represión de los instintos, que han de quedar reprimidos o manifestarse a través de la sublimación. El artista, por ejemplo, sublima sus instintos más básicos a través del arte, dándoles una forma socialmente aceptable. Ésta es, pues, una visión en la que el individuo está en contínua lucha ``consigo mismo'' para conseguir mantener a raya los impulsos que no son viables socialmente.

La terapia Gestalt, en cambio, propone el concepto del ajuste creativo. Por un lado, la función Ello activa las necesidades del organismo y, por otro, la función Yo busca soluciones viables para satisfacer la necesidad con la información que proporciona la función Personalidad. El aspecto creativo consiste en encontrar diferentes posibilidades de solución. El aspecto de ajuste implica que las soluciones buscadas han de ser compatibles con el entorno para que se pueda llegar a un contacto real. Tienen que ser soluciones viables. La terapia Gestalt enfatiza la importancia de la agresividad y la destrucción para que la asimilación sea posible. El individuo es capaz de, hasta cierto punto, modificar su entorno, agredirlo, para que el contacto sean posible. El entorno social no se contempla como una realidad inmutable a la que el individuo se ha de someter si no quiere ser rechazado, sino como parte de un campo cambiante que puede ser modificado.

El Self es definido como ``el sistema de ajustes creativos''. [PHG, II, 2, 11] Expresa, por tanto, ``una capacidad, la del organismo animal humano que, concentrándose sobre un acontecimiento presente y dejando interactuar libremente sus facultades, no llega al caos (como la mentalidad dicotómica sobre la relación individuo/entorno hace pensar), sino a una Gestalt que de hecho resuelve un problema real.'' [Margherita Spagnuolo Lobb,Psicoterapia de la Gestalt, p. 107, Ed. Gedisa, 2002] El Self es, así, el ``órgano del contacto'', la manera que tenemos para acceder al entorno y satisfacer en él nuestras necesidades. Esto se hace mediante ajustes creativos.


En terapia
El énfasis en el ajuste creativo tiene grandes implicaciones en la terapia. En primer lugar, invita a confiar en los recursos del paciente, en que la persona es capaz de autorregularse y ajustarse creativamente para lograr nuevas soluciones. No se considera, por tanto, que la persona está ``enferma'' (al menos en el caso de la neurosis; no entro en el caso de una psicosis grave o una lesión cerebral), sino que sus energías están puestas en mantener unos ajustes conservadores procedentes de asuntos inconclusos que ya no son soluciones adecuadas en el momento actual. La terapia no pretende ``curar al enfermo'' sino ayudar a la persona a encontrar nuevas soluciones para sus problemas. Es una visión menos patologizante que la de otros enfoques.

Por otro lado, el componente de ajuste del ``ajuste creativo'' invita contínuamente a poner la atención en la relación de la persona con su entorno, alejándonos de una perspectiva intrapsíquica (los problemas están ``dentro de la cabeza''), y acercándonos a una perspectiva de campo y relacional (los problemas están ``con el otro'').

Las ``resistencias'' del paciente no se ven como una barrera a destruir, sino como unajuste conservador. Si están ahí, es por algo, y la terapia Gestalt propone apoyar las resistencias para que pueda aflorar qué función estan cumpliendo y actualizarlas, en vez de ``derribarlas''. El discurso gestáltico suena más a ``para qué te sirve eso'', ``cómo es que eso te resulta útil'', o ``lo que haces tiene este impacto sobre mí'', que a ``no deberías hacer eso'' o ``eso que haces es incorrecto''.

Finalmente, el ajuste creativo pone el énfasis en la experimentación. La terapia no busca que el paciente ``entienda'' lo que le ``pasa por la cabeza'', sino que pueda llevar a cabo nuevos ajustes y experimente con nuevas soluciones que pueda luego trasladar a su vida cotidiana. El enfoque es experiencial y no analítico.


En mi experiencia
Un ejemplo de ajuste creativo que he podido hacer ha sido pedir una reducción de jornada en mi trabajo en la Universidad. Llevaba tiempo con una sensación cada vez más agobiante de no querer seguir trabajando allí de la misma manera. El trabajo de profesor cada vez me estaba interesando menos, por ser funcionario tenía incompatibilidades con otros trabajos que me apetecían más y, sobre todo, me pareció que necesitaba una cierta ``caída en vacío'' para atreverme a hacer otras cosas, por ejemplo a dedicar más tiempo a mi trabajo como terapeuta. Sin embargo, la única opción que conocía era pedir una excedencia, que además de significar pasar de golpe a no tener ningún ingreso, en mi caso implicaba una imposibilidad casi segura de volver a mi puesto de profesor si lo necesitara.

Estaba convencido de que ésta era la única opción. Fue en un intento ``a la desesperada'', tiempo después (me fui a preguntar por las posibilidades de montar una empresa apoyado por la Universidad, cosa que en realidad tampoco quería hacer), que una persona me aseguró que la reducción de jornada era posible. Al final ésta ha sido la solución: puedo dedicarme a otras cosas sin incompatilidades, daré solo la asignatura que más me interesa, tendré unos ciertos ingresos mensuales y si lo necesito puedo solicitar la vuelta a jornada completa en cualquier momento.

Lo interesante de esto, al margen de la anécdota, es el proceso que tuve que hacer para gestionar mi propia ansiedad ante la ausencia de soluciones satisfactorias, y cómo me movilizó para seguir buscando opciones hasta que he encontrado una que, de momento, me sirve. Creo que ha sido un buen ajuste creativo.

Fuente: https://gestaltnet.net/documentos/el-ajuste-creativo

miércoles, 28 de marzo de 2018

Eneagrama de la personalidad: Usos y abusos

por Jordi Gil.
Psicólogo Barcelona. 
Terapeuta Gestalt
La psicología de los eneatipos, o eneagrama, es una excelente herramienta de autoconocimiento y nos permite vislumbrar con claridad los modos de ser, estar y hacer propios y los de los demás. Sin embargo, todo poder conlleva una responsabilidad y un saber hacer. ¿Cuándo hacemos un buen uso, y cuándo un mal uso de la psicología de los eneatipos?

La psicología de los eneatipos como mapa

El eneagrama es un mapa de la personalidad complejo y profundo. 

Es una herramienta muy poderosa.

Como todo mapa a veces no abarca todos los territorios de la realidad humana.  

El mapa no es el territorio, dijo Korzybski, el origen de esta frase es muy ilustrativo. En la Primera Guerra Mundial parece ser que la afirmó cuando cayó, junto con la tropa que dirigía, en una profunda fosa que no figuraba en los mapas.


Ningún mapa podrá jamás abarcar completamente el universo de la experiencia humana.
Lo que sí nos permiten los mapas es poder navegar por el océano experiencial.

La psicología de los eneatipos es una excelente herramienta de autoconocimiento nos permite vislumbrar con claridad los modos de ser, estar y hacer propios y los de los demás. Nos facilita y nos empodera. El saber cómo es mi carácter, y el de los demás, me facilita gestionar mis relaciones con un mayor autoapoyo y orientacion. Conocer como funciono/amos favorece una mejor gestión de las vivencias por las que transitamos.

Todo poder conlleva una responsabilidad y un saber hacer. Y a veces se usa de un modo ecológico y a veces de un modo tóxico. El fuego puede calentar o quemar.

¿Cuándo hacemos un BUEN uso de la psicología de los eneatipos?

Hacemos un buen uso de la psicología de los eneatipos cuando:
Accedemos a un mayor autoconocimiento a través de una actitud honesta con nosotros mismos, con nuestros dones y miserias, explorando nuestra forma de ser mediante un trabajo de conciencia. 
Exploramos desde la curiosidad el misterio de lo humano.

Facilitamos la comprensión mutua. El reconocer el carácter del otro, su estrategia para afrontar lo que le es fácil o difícil es importante que favorezca la compasión y la amabilidad con el otro. Todos sufrimos, de distinta manera y por distintas cuestiones que nos mueven y conmueven. Se trata de aprender a reconocer y atender el sufrimiento propio y del otro.

Nos permite reconocer y gestionar de un modo amable nuestras facilidades y nuestras dificultades, las piedras con las que siempre tropezamos y nos ayuda a ver y convivir con un otro que hace lo que puede con la cruz que lleva.

Contactamos con su sentido de unión, todos nos configuramos desde nuestro sufrimiento y construimos una estrategia ante nuestras angustias básicas. Todos poseemos un carácter.
Clarifican nuestras relaciones y qué se le mueve a cada persona desde su carácter.

¿Cuándo hacemos un MAL uso de la psicología de los eneatipos?

Hacemos un mal uso de la psicología de los eneatipos cuando:
Cuando calificamos/juzgamos la conducta del otro sin profundizar en su experiencia o la banalizamos con expresiones del tipo “esto es una sietada” o” esto es típico de un eneatipo 3 desconectado”.
Un mal uso sutil es cuando nos condicionamos a través de la categoría diagnóstica, “cuando supe que su eneatipo era el 6enseguida supe que no nos entenderíamos jamás”.

Cuando lo usamos como un arma de doble filo y de repente la usamos como una agresión encubierta o como un arma arrojadiza. Minimizamos y maltratamos al otro, “esto te pasa por ser una 9 sumisa” desde nuestro conocimiento del eneagrama.

Si limitamos nuestras relaciones desde el prejuicio del conocimiento, “nunca me veras con un eneatipo 2” y las rigidificamos “yo solo me relaciono con mentales, los emocionales son unos pesados, me sacan de quicio”, y dejamos de trabajarnos qué nos pasa con algo que no es difícil.
Otra perversión de este conocimiento es justificarnos desde el mismo, “sabes que pasa que soy un eneatipo 7 y me cuesta mantener compromisos” en vez de dar la cara y confrontar nuestras facilidades y dificultades.

Toda disciplina terapéutica debe ir acompañada de una ética del cuidado.

Quizás este sea el único "debería" obligatorio de todo conocimiento.

Somos complejos, somos más que un carácter.

Somos humanos.  

Une el poder orientador de la psicología de los eneatipos con una mirada humana y profunda hacia la experiencia humana. Sé humilde, no des por supuesto como el otro es o cómo vive lo que vive.

Tomado de: https://www.gestaltsalut.com/psicologia-eneatipos-usos-abusos/

miércoles, 13 de septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

El resentimiento en la Psicoterapia Gestalt

Buenaventura del Charco Olea
Director de Aprende Viendo Terapia,
 España.
El resentimiento, según la RAE hace referencia al “sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de cierta ofensa o daño sufridos y que se manifiesta en palabras o actos hostiles”. Pero, además, el resentimiento es el enfado que viene por el hecho de que ese daño provocado, viene de no atender una determinada exigencia, como a ser respetados, escuchados o valorados, por ejemplo.

El derecho que tiene cada ser humano a exigir a otro es un tema espinoso. El propio Perls planteó en su afamada “Oración gestáltica” que cada uno hace su parte en la vida y que no estamos aquí para cubrir las exigencias de otros sino las nuestras propias, que esa es la responsabilidad para obrar nuestra propia felicidad.

Sin embargo, en nuestra vida diaria, continuamente exigimos cosas a otros, ya que muchas de nuestras necesidades o cosas que queremos, sólo podemos satisfacerlas a través de los otros. El problema, probablemente, sea que expresamos las exigencias de forma muy deshonesta, en el sentido gestáltico del término (es decir, que no somos claros y directos cuando las realizamos, sino que las maquillamos y endulzamos para que sean menos amenazantes, de tal forma que no asumimos la responsabilidad de nuestra exigencia/petición de forma clara y sincera). Una exigencia, entendiéndola como una petición clara al otro, es una acción congruente, enérgica y responsabilizada: al plantearle de esta manera, el sujeto está asumiendo la responsabilidad de dicha petición y está evidenciando aquello que necesita o desea del otro, y de su postura al respecto.

Tal y como señala John Stevens, esto es algo que suele resultar muy amenazante, por lo que la mayoría de las veces no expresamos de forma asertiva nuestras exigencias en las relaciones interpersonales, ya que el miedo, a que el otro no quiera atenderlas (lo cual eslógicamente legítimo), que nos rechace o nos juzgue por pedirlas, que se evidencien nuestras fallas o debilidades (cuando exigimos cariño, o que no se nos digan determinadas cosas, por ejemplo, estamos mostrando nuestro lado más vulnerable) o que nos transmitan que esa exigencia es una responsabilidad propia, y que por tanto debemos satisfacer nosotros y no a través de otro, hace que normalmente no las expresemos de forma clara, sino que las disfracemos de acusaciones, requerimientos, lamentos, quejas o llamadas de atención más o menos directas. Esperamos que el otro detecte nuestras necesidades, sin tener que exigirlas ni plantearlas abiertamente.
NO SOMOS CLAROS Y DIRECTOS CUANDO LAS REALIZAMOS, SINO QUE LAS MAQUILLAMOS Y ENDULZAMOS PARA QUE SEAN MENOS AMENAZANTES, DE TAL FORMA QUE NO ASUMIMOS LA RESPONSABILIDAD DE NUESTRA EXIGENCIA

Es por esto por lo que tendemos a disfrazarlas, pero ello conlleva que de tanto repetirlas en este formato disfrazado y deshonesto, llega un momento en el que ni siquiera nosotros mismos las entendemos. Nuestra exigencia se vuelve confusa por no ser expresada abiertamente, y al no ser satisfecha, algo que difícilmente ocurrirá aun si el otro tiene buena disposición debido a que no la planteamos de forma clara y enérgica, acaba generando en nosotros sensación de resentimiento hacia el otro. “Nunca me dejas hablar, siempre tengo que oír tus broncas” es un resentimiento que conlleva una exigencia detrás: Exijo que me escuches y me dejes expresar mi criterio. La exigencia, aun siendo brusca, permite una oportunidad de entendimiento y resolución, mientras que este tipo de resentimientos, rara vez generan algo más oportuno que conflicto y hacen que el paciente eluda su propia parte, quedándose anclado en la queja. Tal y como decía Fritz Perls en sueños y existencia: Detrás de toda queja existe un no asumir la propia responsabilidad. En este caso, en la queja del resentimiento existe la no asunción de la responsabilidad de plantear de forma clara y descubierta nuestra exigencia con el otro.

Es por esto, por lo que el trabajo de clarificación de resentimientos con los pacientes, es particularmente importante en psicoterapia. Merece la pena invertir tiempo en sesión, en explorar los resentimientos que expresan los pacientes, y al oírlos no sólo validarlos y reflejarlos empáticamente, sino profundizar en ellos, “seguir su rastro” y recorrerlos “río arriba” para ver su origen, es importante que el paciente exprese y verbalice sus resentimientos y conforme lo hace profundice y toma conciencia de cómo se siente, y sobre todo, que mensaje enérgico necesita expresar para solucionar el problema de ese resentimiento, cual es la responsabilidad que existe detrás de la queja, qué tipo de exigencia asertiva debe realizar al otro.

Al verbalizarlas de manera clara, también, el paciente podrá tomar conciencia de cuales de sus exigencias son lógicas, y cuales, por el contrario, se trata de deseos de no asumir la responsabilidad de ciertas acciones o ciertas realidades que debe aceptar. También, realizando ejercicios como ser las partes (silla vacía, ejercicios de fenomenología siendo el otro…) podrá darse cuenta de cuáles de sus exigencias son inasumibles para el otro, lo que le ayudará a saber si tiene sentido seguir esperando algo de otro que no podrá nunca darlo.

Como siempre, el problema es que el mundo real nunca es igual que el mundo ideal que nos gustaría, esa zona de fantasía sobre “cómo deberían de ser las cosas” con la que realmente vivimos en lugar de aceptar el mundo real y hacer las acciones congruentes con dicha realidad. Vivimos más en contacto con esa zona de fantasía que con la propia realidad, de ahí que nos quedemos esperando y resentidos con los demás y nosotros mimos por protegernos del rechazo o el malestar que genera la exigencia clara y honesta.

MERECE LA PENA INVERTIR TIEMPO EN SESIÓN, EN EXPLORAR LOS RESENTIMIENTOS QUE EXPRESAN LOS PACIENTES, Y AL OÍRLOS NO SÓLO VALIDARLOS Y REFLEJARLOS EMPÁTICAMENTE, SINO PROFUNDIZAR EN ELLOS, “SEGUIR SU RASTRO” Y RECORRERLOS “RÍO ARRIBA” PARA VER SU ORIGEN

Hay que entender que la exigencia no implica la obligación del otro de satisfacerla, sino el acto de congruencia del sujeto consigo mismo de demandar aquello que necesita y que considera justo en su relación interpersonal del otro. Lo importante, no es el resultado de aquello que ocurra (en este caso que la exigencia sea satisfecha o no) sino que el paciente pueda entender su necesidad y emprender la acción de pedir aquello que necesita, si el otro no desea satisfacerla, porque no puede o no lo desea, el paciente deberá elegir una consecuencia, pero saldrá de ese estatus quo en el que se mantenía en el que no expresa su exigencia de manera clara por el miedo a las consecuencias pero, precisamente por eso, tampoco podía verla satisfecha, quedándose enganchada en el resentimiento.

Cuando nos negamos a expresar el resentimiento, como cualquier otra emoción, esta no desaparece, se trata de una conducta evitativa que nos ahorra el malestar del conflicto inmediato, pero que, a la larga, nos impide poder solucionar los problemas y cubrir nuestras necesidades, emponzoñando las relaciones y también creándonos confusión y haciéndonos sentir menos capaces de lo que realmente somos. Expresarlo de manera encubierta o adulterada, como queja, lamento o crítica, nos ayuda a “pasar de puntillas” por el mismo, y de tener la falsa sensación de satisfacerlo parcialmente al emprender una acción parecida, pero es algo que sólo garantiza que el resentimiento siga ahí intacto, esperando ser expresado, fijado como figura que no podrá pasar a ser fondo hasta que no sea satisfecho plenamente mediante la honesta exigencia, lo que hará que otras muchas necesidades y realidades de esa y otras relaciones, queden siempre como fondo, impidiendo conectar con ellas.
Tal y como señala Stevens: “Sólo la plena aceptación y expresión de un sentimiento le permite completarse y dejar camino para algo más. (…) Toda reticencia a ser honestamente lo que soy y hacerle saber lo que siento y vivencio, pone distancia entre nosotros. La expresión embozada de mis sentimientos y acciones añade confusión adicional, resentimiento y dificultades a cualquier problema real que exista entre nosotros.”


Artículo publicado en Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento en habilidades terapéuticas.

Tomado de: https://www.psyciencia.com/el-resentimiento-en-la-psicoterapia-gestalt/

sábado, 26 de agosto de 2017

¿Qué es la autorregulación emocional y por qué es tan importante en la crianza?


Jordi Gil Martin
Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia

La mayor conquista de una crianza consciente es que el niño sepa autorregularse, es decir que conquiste su autorregulación emocional, aunque este término también incluye lo corporal y lo cognitivo.

Uno de los fundamentos básicos de la Terapia Gestalt es que todos nacemos con una capacidad de autorregulación, el organismo nace con una sabiduría organísmica, que le permitirá detectar y registrar aquello que necesita para poder satisfacerse y desarrollarse, pudiendo metabolizar lo agradable, lo desagradable y lo neutro del vivir.

En la crianza consciente, esta capacidad en potencia necesita de un cuidador primario que la actualice, nutra y no la interfiera.

La regulación y la modulación de la respuesta emocional es una capacidad que debe desarrollarse.

El adulto colabora con el niño para regular sus estados internos, y para que éste interiorice un modelo de gestión emocional ecológico con sus necesidades y con el medio.

Al principio la cría humana necesita que sea el adulto quien le aporte necesidades materiales por ejemplo agua, calor, higiene…  y necesidades emocionales como una caricia, sentirse visto y respetado, calma…

Este abastecimiento material y afectivo le permite al pequeño recuperar su estado de bienestar y activar su homeostasis. Y desde allí construir e interiorizar mecanismos para autorregularse y autoabastecerse. 


“Una posible definición de la autorregulación podría ser la capacidad de todos los seres vivos de regular espontáneamente las propias funciones vitales, de contactar con las necesidades básicas y de buscar su satisfacción.”
Hendrik Vaneeckhaute 


Cómo cultivar la autorregulación en la crianza
Cuando hablamos de autorregulación emocional en relación con los niños pequeños, no estamos hablando de abandonarlos a su instinto o de dejar que hagan absolutamente todo lo que les dé la gana. En realidad se trata de asistirlo en conocer sus necesidades, en estar atentos a ellas y ofrecerles un entorno físico-emocional que les permita la satisfacción de sus necesidades básicas para que de a poco sea él mismo quien se autoabastezca de lo que necesita para regular sus estados físicos y emocionales.

La asistencia externa lo llevará de forma natural a una autoasistencia material y psicológica.

Se trata de guiar a los niños a detectar sus necesidades y orientarlos en las distintas maneras de gestionarlas.
“Si estás cansado túmbate un poco con papá”
“Si estás enfadado, quizás te siente bien hablar o jugar un rato”

Estas intervenciones despiertan y fundamentan la capacidad innata de autorregulación que posee todo organismo vivo.

El cuidador actúa pues como un regulador bioquímico de los estados internos del niño, la cual cosa propicia la creación de circuitos neuronales que se asocian e implementan en el sistema nervioso del niño, y que se activarán cuando sea preciso..

El cuidador actúa de neocórtex externo hasta que el pequeño adquiere el suyo, y ya es capaz de percibir, identificar, nombrar y gestionar la propia afectividad.

Incorporamos lo que percibimos, lo imitamos y lo creamos.

En definitiva la autorregulación es la habilidad de un niño para gestionar su organismo. Se desarrolla con el tiempo, e involucra su desarrollo social, emocional y cognitivo.

La autorregulación puede también ser considerada como la integración de la emoción-sensación (lo que siente un niño) y la percepción cognitiva de sus capacidades para gestionarlas (lo que el niño sabe o puede hacer) la cual cosa da como resultado un niño capaz de regularse y modular su experiencia de un modo estable y acorde a sus necesidades. Implica una integración cuerpo-cognición-emoción

La autorregulación da como resultado una inteligencia holística. El niño reconoce lo que le sienta bien y lo que le es tóxico.

10 sugerencias para facilitar la autorregulación innata en los niños:
A continuación comparto 10 factores que facilitan la autorregulación, que puedes empezar a aplicar en la crianza de los más pequeños:
  1. Adaptarse al temperamento del niño y responder a sus necesidades. La empatía es crucial, afecta directamente a la forma de aprendizaje de la autorregulación.
  2. Usar el lenguaje (especialmente nombrar las emociones) ayuda a desarrollar la autorregulación y sienta las bases para el aprendizaje futuro del niño.  
  3. Proporcionar estructura y predictibilidad. Anticipe las transiciones y anuncie por anticipado los cambios en las rutinas cotidianas normales.
  4. Mostrar un modelo de gestión de las emociones.
  5. Equilibrar la contención y la expresión emocional.
  6. Modelar el autocontrol y la autorregulación en nuestras palabras y acciones cuando el niño/a se sienta frustrada, molesta, o entusiasmada.
  7. Hablar en positivo. La experiencia no sabe nada de la negación o de la carencia. Encuentre maneras de decir sí en lugar de no. Por ejemplo, “Puedes golpear esta olla con una cuchara” en lugar de “No golpees el vaso en la mesa”. Dígales lo que es posible en lugar de lo que no es. Por ejemplo, diga “Camina por favor” en lugar de “No corras”.
  8. Aportar un vocabulario emocional. Nombre las emociones, usando palabras como feliz, triste, avergonzado, y orgulloso para describir cómo se siente.
  9. Ofrecer oportunidades para la creatividad y el juego. Participar en los juegos. Anticipar el comportamiento inapropiado y redirigirlo.
  10. Aportar confianza en lo espontáneo. Aprender a regular sus procesos espontáneos implica confiar en éstos, no es ni bueno ni malo estar triste, sólo es cuestión de atender mi tristeza
De estas maneras se facilita que el niño aprende a vivir desde adentro y se aleje de un vivir desde afuera – por obediencia a la obligación o preocupación por la auto-imagen-, puede decir sí o no a lo que vive en las relaciones desde su mundo interno, y teniendo cuenta el externo.

Por Jordi Gil Martin - Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia