miércoles, 13 de septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

El resentimiento en la Psicoterapia Gestalt

Buenaventura del Charco Olea
Director de Aprende Viendo Terapia,
 España.
El resentimiento, según la RAE hace referencia al “sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de cierta ofensa o daño sufridos y que se manifiesta en palabras o actos hostiles”. Pero, además, el resentimiento es el enfado que viene por el hecho de que ese daño provocado, viene de no atender una determinada exigencia, como a ser respetados, escuchados o valorados, por ejemplo.

El derecho que tiene cada ser humano a exigir a otro es un tema espinoso. El propio Perls planteó en su afamada “Oración gestáltica” que cada uno hace su parte en la vida y que no estamos aquí para cubrir las exigencias de otros sino las nuestras propias, que esa es la responsabilidad para obrar nuestra propia felicidad.

Sin embargo, en nuestra vida diaria, continuamente exigimos cosas a otros, ya que muchas de nuestras necesidades o cosas que queremos, sólo podemos satisfacerlas a través de los otros. El problema, probablemente, sea que expresamos las exigencias de forma muy deshonesta, en el sentido gestáltico del término (es decir, que no somos claros y directos cuando las realizamos, sino que las maquillamos y endulzamos para que sean menos amenazantes, de tal forma que no asumimos la responsabilidad de nuestra exigencia/petición de forma clara y sincera). Una exigencia, entendiéndola como una petición clara al otro, es una acción congruente, enérgica y responsabilizada: al plantearle de esta manera, el sujeto está asumiendo la responsabilidad de dicha petición y está evidenciando aquello que necesita o desea del otro, y de su postura al respecto.

Tal y como señala John Stevens, esto es algo que suele resultar muy amenazante, por lo que la mayoría de las veces no expresamos de forma asertiva nuestras exigencias en las relaciones interpersonales, ya que el miedo, a que el otro no quiera atenderlas (lo cual eslógicamente legítimo), que nos rechace o nos juzgue por pedirlas, que se evidencien nuestras fallas o debilidades (cuando exigimos cariño, o que no se nos digan determinadas cosas, por ejemplo, estamos mostrando nuestro lado más vulnerable) o que nos transmitan que esa exigencia es una responsabilidad propia, y que por tanto debemos satisfacer nosotros y no a través de otro, hace que normalmente no las expresemos de forma clara, sino que las disfracemos de acusaciones, requerimientos, lamentos, quejas o llamadas de atención más o menos directas. Esperamos que el otro detecte nuestras necesidades, sin tener que exigirlas ni plantearlas abiertamente.
NO SOMOS CLAROS Y DIRECTOS CUANDO LAS REALIZAMOS, SINO QUE LAS MAQUILLAMOS Y ENDULZAMOS PARA QUE SEAN MENOS AMENAZANTES, DE TAL FORMA QUE NO ASUMIMOS LA RESPONSABILIDAD DE NUESTRA EXIGENCIA

Es por esto por lo que tendemos a disfrazarlas, pero ello conlleva que de tanto repetirlas en este formato disfrazado y deshonesto, llega un momento en el que ni siquiera nosotros mismos las entendemos. Nuestra exigencia se vuelve confusa por no ser expresada abiertamente, y al no ser satisfecha, algo que difícilmente ocurrirá aun si el otro tiene buena disposición debido a que no la planteamos de forma clara y enérgica, acaba generando en nosotros sensación de resentimiento hacia el otro. “Nunca me dejas hablar, siempre tengo que oír tus broncas” es un resentimiento que conlleva una exigencia detrás: Exijo que me escuches y me dejes expresar mi criterio. La exigencia, aun siendo brusca, permite una oportunidad de entendimiento y resolución, mientras que este tipo de resentimientos, rara vez generan algo más oportuno que conflicto y hacen que el paciente eluda su propia parte, quedándose anclado en la queja. Tal y como decía Fritz Perls en sueños y existencia: Detrás de toda queja existe un no asumir la propia responsabilidad. En este caso, en la queja del resentimiento existe la no asunción de la responsabilidad de plantear de forma clara y descubierta nuestra exigencia con el otro.

Es por esto, por lo que el trabajo de clarificación de resentimientos con los pacientes, es particularmente importante en psicoterapia. Merece la pena invertir tiempo en sesión, en explorar los resentimientos que expresan los pacientes, y al oírlos no sólo validarlos y reflejarlos empáticamente, sino profundizar en ellos, “seguir su rastro” y recorrerlos “río arriba” para ver su origen, es importante que el paciente exprese y verbalice sus resentimientos y conforme lo hace profundice y toma conciencia de cómo se siente, y sobre todo, que mensaje enérgico necesita expresar para solucionar el problema de ese resentimiento, cual es la responsabilidad que existe detrás de la queja, qué tipo de exigencia asertiva debe realizar al otro.

Al verbalizarlas de manera clara, también, el paciente podrá tomar conciencia de cuales de sus exigencias son lógicas, y cuales, por el contrario, se trata de deseos de no asumir la responsabilidad de ciertas acciones o ciertas realidades que debe aceptar. También, realizando ejercicios como ser las partes (silla vacía, ejercicios de fenomenología siendo el otro…) podrá darse cuenta de cuáles de sus exigencias son inasumibles para el otro, lo que le ayudará a saber si tiene sentido seguir esperando algo de otro que no podrá nunca darlo.

Como siempre, el problema es que el mundo real nunca es igual que el mundo ideal que nos gustaría, esa zona de fantasía sobre “cómo deberían de ser las cosas” con la que realmente vivimos en lugar de aceptar el mundo real y hacer las acciones congruentes con dicha realidad. Vivimos más en contacto con esa zona de fantasía que con la propia realidad, de ahí que nos quedemos esperando y resentidos con los demás y nosotros mimos por protegernos del rechazo o el malestar que genera la exigencia clara y honesta.

MERECE LA PENA INVERTIR TIEMPO EN SESIÓN, EN EXPLORAR LOS RESENTIMIENTOS QUE EXPRESAN LOS PACIENTES, Y AL OÍRLOS NO SÓLO VALIDARLOS Y REFLEJARLOS EMPÁTICAMENTE, SINO PROFUNDIZAR EN ELLOS, “SEGUIR SU RASTRO” Y RECORRERLOS “RÍO ARRIBA” PARA VER SU ORIGEN

Hay que entender que la exigencia no implica la obligación del otro de satisfacerla, sino el acto de congruencia del sujeto consigo mismo de demandar aquello que necesita y que considera justo en su relación interpersonal del otro. Lo importante, no es el resultado de aquello que ocurra (en este caso que la exigencia sea satisfecha o no) sino que el paciente pueda entender su necesidad y emprender la acción de pedir aquello que necesita, si el otro no desea satisfacerla, porque no puede o no lo desea, el paciente deberá elegir una consecuencia, pero saldrá de ese estatus quo en el que se mantenía en el que no expresa su exigencia de manera clara por el miedo a las consecuencias pero, precisamente por eso, tampoco podía verla satisfecha, quedándose enganchada en el resentimiento.

Cuando nos negamos a expresar el resentimiento, como cualquier otra emoción, esta no desaparece, se trata de una conducta evitativa que nos ahorra el malestar del conflicto inmediato, pero que, a la larga, nos impide poder solucionar los problemas y cubrir nuestras necesidades, emponzoñando las relaciones y también creándonos confusión y haciéndonos sentir menos capaces de lo que realmente somos. Expresarlo de manera encubierta o adulterada, como queja, lamento o crítica, nos ayuda a “pasar de puntillas” por el mismo, y de tener la falsa sensación de satisfacerlo parcialmente al emprender una acción parecida, pero es algo que sólo garantiza que el resentimiento siga ahí intacto, esperando ser expresado, fijado como figura que no podrá pasar a ser fondo hasta que no sea satisfecho plenamente mediante la honesta exigencia, lo que hará que otras muchas necesidades y realidades de esa y otras relaciones, queden siempre como fondo, impidiendo conectar con ellas.
Tal y como señala Stevens: “Sólo la plena aceptación y expresión de un sentimiento le permite completarse y dejar camino para algo más. (…) Toda reticencia a ser honestamente lo que soy y hacerle saber lo que siento y vivencio, pone distancia entre nosotros. La expresión embozada de mis sentimientos y acciones añade confusión adicional, resentimiento y dificultades a cualquier problema real que exista entre nosotros.”


Artículo publicado en Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento en habilidades terapéuticas.

Tomado de: https://www.psyciencia.com/el-resentimiento-en-la-psicoterapia-gestalt/

sábado, 26 de agosto de 2017

¿Qué es la autorregulación emocional y por qué es tan importante en la crianza?


Jordi Gil Martin
Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia

La mayor conquista de una crianza consciente es que el niño sepa autorregularse, es decir que conquiste su autorregulación emocional, aunque este término también incluye lo corporal y lo cognitivo.

Uno de los fundamentos básicos de la Terapia Gestalt es que todos nacemos con una capacidad de autorregulación, el organismo nace con una sabiduría organísmica, que le permitirá detectar y registrar aquello que necesita para poder satisfacerse y desarrollarse, pudiendo metabolizar lo agradable, lo desagradable y lo neutro del vivir.

En la crianza consciente, esta capacidad en potencia necesita de un cuidador primario que la actualice, nutra y no la interfiera.

La regulación y la modulación de la respuesta emocional es una capacidad que debe desarrollarse.

El adulto colabora con el niño para regular sus estados internos, y para que éste interiorice un modelo de gestión emocional ecológico con sus necesidades y con el medio.

Al principio la cría humana necesita que sea el adulto quien le aporte necesidades materiales por ejemplo agua, calor, higiene…  y necesidades emocionales como una caricia, sentirse visto y respetado, calma…

Este abastecimiento material y afectivo le permite al pequeño recuperar su estado de bienestar y activar su homeostasis. Y desde allí construir e interiorizar mecanismos para autorregularse y autoabastecerse. 


“Una posible definición de la autorregulación podría ser la capacidad de todos los seres vivos de regular espontáneamente las propias funciones vitales, de contactar con las necesidades básicas y de buscar su satisfacción.”
Hendrik Vaneeckhaute 


Cómo cultivar la autorregulación en la crianza
Cuando hablamos de autorregulación emocional en relación con los niños pequeños, no estamos hablando de abandonarlos a su instinto o de dejar que hagan absolutamente todo lo que les dé la gana. En realidad se trata de asistirlo en conocer sus necesidades, en estar atentos a ellas y ofrecerles un entorno físico-emocional que les permita la satisfacción de sus necesidades básicas para que de a poco sea él mismo quien se autoabastezca de lo que necesita para regular sus estados físicos y emocionales.

La asistencia externa lo llevará de forma natural a una autoasistencia material y psicológica.

Se trata de guiar a los niños a detectar sus necesidades y orientarlos en las distintas maneras de gestionarlas.
“Si estás cansado túmbate un poco con papá”
“Si estás enfadado, quizás te siente bien hablar o jugar un rato”

Estas intervenciones despiertan y fundamentan la capacidad innata de autorregulación que posee todo organismo vivo.

El cuidador actúa pues como un regulador bioquímico de los estados internos del niño, la cual cosa propicia la creación de circuitos neuronales que se asocian e implementan en el sistema nervioso del niño, y que se activarán cuando sea preciso..

El cuidador actúa de neocórtex externo hasta que el pequeño adquiere el suyo, y ya es capaz de percibir, identificar, nombrar y gestionar la propia afectividad.

Incorporamos lo que percibimos, lo imitamos y lo creamos.

En definitiva la autorregulación es la habilidad de un niño para gestionar su organismo. Se desarrolla con el tiempo, e involucra su desarrollo social, emocional y cognitivo.

La autorregulación puede también ser considerada como la integración de la emoción-sensación (lo que siente un niño) y la percepción cognitiva de sus capacidades para gestionarlas (lo que el niño sabe o puede hacer) la cual cosa da como resultado un niño capaz de regularse y modular su experiencia de un modo estable y acorde a sus necesidades. Implica una integración cuerpo-cognición-emoción

La autorregulación da como resultado una inteligencia holística. El niño reconoce lo que le sienta bien y lo que le es tóxico.

10 sugerencias para facilitar la autorregulación innata en los niños:
A continuación comparto 10 factores que facilitan la autorregulación, que puedes empezar a aplicar en la crianza de los más pequeños:
  1. Adaptarse al temperamento del niño y responder a sus necesidades. La empatía es crucial, afecta directamente a la forma de aprendizaje de la autorregulación.
  2. Usar el lenguaje (especialmente nombrar las emociones) ayuda a desarrollar la autorregulación y sienta las bases para el aprendizaje futuro del niño.  
  3. Proporcionar estructura y predictibilidad. Anticipe las transiciones y anuncie por anticipado los cambios en las rutinas cotidianas normales.
  4. Mostrar un modelo de gestión de las emociones.
  5. Equilibrar la contención y la expresión emocional.
  6. Modelar el autocontrol y la autorregulación en nuestras palabras y acciones cuando el niño/a se sienta frustrada, molesta, o entusiasmada.
  7. Hablar en positivo. La experiencia no sabe nada de la negación o de la carencia. Encuentre maneras de decir sí en lugar de no. Por ejemplo, “Puedes golpear esta olla con una cuchara” en lugar de “No golpees el vaso en la mesa”. Dígales lo que es posible en lugar de lo que no es. Por ejemplo, diga “Camina por favor” en lugar de “No corras”.
  8. Aportar un vocabulario emocional. Nombre las emociones, usando palabras como feliz, triste, avergonzado, y orgulloso para describir cómo se siente.
  9. Ofrecer oportunidades para la creatividad y el juego. Participar en los juegos. Anticipar el comportamiento inapropiado y redirigirlo.
  10. Aportar confianza en lo espontáneo. Aprender a regular sus procesos espontáneos implica confiar en éstos, no es ni bueno ni malo estar triste, sólo es cuestión de atender mi tristeza
De estas maneras se facilita que el niño aprende a vivir desde adentro y se aleje de un vivir desde afuera – por obediencia a la obligación o preocupación por la auto-imagen-, puede decir sí o no a lo que vive en las relaciones desde su mundo interno, y teniendo cuenta el externo.

Por Jordi Gil Martin - Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia

sábado, 19 de agosto de 2017

¿Qué es la Gestalt?

Por Alejandro Spangenberg.
Psicólogo - Psicoterapeuta Gestaltico-
Hombre Medicina del Camino Rojo
Director del Centro Gestáltico 
de Montevideo (CGM)

Gestalt es, una visión, una descripción del mundo,
una posición desde la cual las cosas se ven de otra manera.

Gestalt es una visión global, totalizadora, un paradigma holístico, un gesto ético, un canto a la vida.

Es también una teoría, pero como las notas escritas, solo sirve de guía, como el buen instrumento no olvida que más importante que la herramienta es la mano que lo empuña, que más importante que el mapa es el territorio que se recorre.

Por eso también es humilde, y practica la humildad, considerando lo obvio, lo sencillo, la superficie tan importante como las profundidades del mar, porque no hay más maravilla en el valle que en el lecho del río.

Es por tanto un camino con corazón, una elección, el coraje de aceptar los errores, la fuerza para empezar de nuevo, las ganas de cambiarlo todo, aunque sea un poco.

La Gestalt es querer , pero querer de verdad, es poder maravillarse con lo cotidiano, recorrer los sótanos y los subsuelos de nuestra vida dispuestos a desenterrar los muertos y plantar semillas.

Es amar y amarte, es no tener miedo a confesarlo, es pedirte que me ayudes, es ayudarte a ponerte de pie, Es aceptar nuestro destino, no renegar de lo que nos tocó vivir, sino utilizarlo, plantar en el desierto y esperar que llueva, mientras tanto danzar, celebrar.

La Gestalt es una forma de vivir, es encarar la muerte como la reina de la transformación, la sabiduría que se adquiere dejándose morir un poco todos los días.

Bien, la Gestalt es esto y no lo es, porque la totalidad es más que la suma de las partes.

Poema extraído del libro “Gestalt, Zen y la Inversión de la Caída”

Alejandro Spangenberg.

jueves, 6 de julio de 2017

Última etapa de la vida de Fritz Perls – Parte 3

En 1951 el Grupo da a conocer su primera obra: “Gestalt Therapy”(Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana). Este  texto, muy teórico, fue escrito sobre notas manuscritas de Perls, correspondiendo la autoría de la Parte II a Paul Goodman y a Hefferline la Parte I. En esta obra se sientan las bases de la Terapia Gestalt.
"Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana"



Última etapa de la vida de Fritz Perls

Como ya dijimos en la segunda parte de esta monografía, en 1950 quedó constituido el “Grupo de los Siete” formado por Fritz y Laura Perls, Paul GoodmanIsadore FromPaul Weisz, Elliot Shapiro, Sylvester Eastman Ralph Hefferline , y un año después se dio a conocer la primera obra de esta nueva disciplina llamada Terapia Gestalt: “Gestalt Therapy”, (Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana), un texto con un denso contenido teórico elaborado a partir de las notas manuscritas de Perls, y cuya autoría literaria corrió a cargo de Hefferline en su primera parte, y de Paul Goodman en la segunda. Se trata de una obra que sienta las bases de la Terapia Gestalt, y que, en la actualidad, sigue teniendo total vigencia.

“Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana”

Este libro (conocido coloquialmente como PHG —iniciales de Perls, Hefferline y Goodman— y también como la biblia de la Terapia Gestalt) marcó en 1951 un punto de referencia que delimita un antes y un después en la Terapia Gestalt y en la historia de la psicoterapia, ya que en él se encuentran las semillas que han hecho posible que germine y evolucione la Terapia Gestalt hasta el modo cual hoy la conocemos.

La aportación fundamental de Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana (PHG), fue ofrecer una visión distinta y más amplia de la naturaleza humana, fundamentalmente a partir de ciertos fenómenos que la gestalt denomina campo y cuya unidad de estudio principal es el contacto, concepto que alude a la constante y persistente unión entre el organismo y su entorno. Aunque es imposible resumir en sólo un párrafo —o al menos no hacerlo sin inducir a confusión—, las propuestas del PHG para la práctica de la Terapia Gestalt podríamos resumirlas como el marco teórico que propone un análisis de la experiencia a través de la construcción las gestalts (o formas) que aparecen durante el contacto, y también las alteraciones o perturbaciones que pueden llegar a interrumpirlo.
La construcción de las formas (o gestalts) que se crean durante el contacto, forman parte del proceso de hacer y retirarse del contacto y es ilustrado por los autores mediante la Teoría del Self, otro de los elementos constitutivos y definitorios de la Terapia Gestalt que es ampliamente descrito a lo largo de toda la obra.

“El contacto, la actividad que tiene como resultado la asimilación y el crecimiento, consiste en la formación de una figura de interés que se destaca contra un fondo o contexto del campo organismo/entorno”

Este libro básico (el PHG) es formalmente un compendio de dos tomos de los que el primero es eminentemente práctico y en forma de ejercicios propuestos por Hefferline, mientras que el segundo es un tomo de reflexiones teóricas —es el verdadero cuerpo de la obra— a las que dio forma Paul Goodman a partir de los manuscritos de Fritz Perls.

Si existiera una lista de libros verdaderamente difíciles de entender, sin duda, Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana ocuparía un lugar destacado en la misma, ya no sólo por la estilística y el complejo lenguaje del libro, sino también porque muchos de los términos que en él emplean distan de lo que coloquialmente se entiende para cada uno de ellos, sino también porque, a diferencia de la formación en otras disciplinas, para ser terapeuta gestalt, tanto o más importante que la formación académica es el hecho de realizar un trabajo personal que ayude al educando a incorporar en su propia vida los cambios necesarios y consecuentes para el aprendizaje del modelo o paradigma de este tipo de terapia. 

Última etapa de la vida de Fritz Perls
La consolidación del cisma Costa Oeste – Costa Este
F.Perls
P.Goodman
Laura Perls

En 1952, Fritz y Laura Perls inauguran el Instituto Gestáltico de Nueva York y en 1954, Perls crea el Instituto Gestáltico de Cleveland. Con el paso del tiempo, ambas instituciones pasan a cargo de Laura, Goodman y Weisz, y mientras tanto Perls se dedica a viajar por todo el país para difundir su método. Es en esta etapa cuando comienzas los desacuerdos entre Fritz Perls con su esposa y con sus discípulos, al surgir ciertas discrepancias sobre la ortodoxia de la Terapia Gestalt.

Del Instituto de Cleveland nació una nueva generación de gestaltistas representados por Joseph Zinker , Erving y Miriam Polster, Sonia Nevis y Gordon Wheeler.
El crecimiento de la Gestalt fue lento y modesto en sus principios, propiciando que Perls se alejara de sus compañeros que le acabaron acusando de “empirista”.

A finales de 1955, Fritz Perls se encontró cansado y también deprimido. En 1956, con 63 años, tomó la decisión de separarse de Laura y se retiró a vivir a Miami donde tenía algunos grupos terapéuticos pero carecía de amigos. Sin pena ni gloria aconteció su etapa en Florida hasta que hasta que, a finales de 1957, conoció a su paciente Marty Fromm y se enamoró de ella iniciando un romance intenso que duró dos años, una etapa en la que Fritz Perls experimentó con el consumo de LSD y hongos alucinógenos.

En 1959 se separó de Marty y se trasladó a California, donde se cruzaron en su camino dos jóvenes terapeutas, Jim Simkin y Wilson Van Dusen, el primero de los cuales logró convencerlo para que abandonase las drogas. Ambos pusieron a Perls en contacto con importantes psicoterapeutas de la época, comenzando así una nueva etapa para nuestro protagonista.

En 1962, antes de cumplir 70 años, Frits Perls decidió hacer un largo viaje alrededor del mundo, que duró dieciocho meses. Pasó varios meses en Israel donde quedó fascinado con la vida comunitaria que conoció en un kibbutz (granja colectiva). En Japón pasó dos meses en un monasterio Zen en busca del satori (la iluminación). Consideremos que una de las fuentes filosóficas de las que se alimenta la Terapia Gestalt es el budismo y que Fritz Perls se inspiró en algunos principios básicos del Budismo Zen para el desarrollo de su nueva terapia.

A su regreso de tan largo y productivo periplo, en 1963, Perls casi se había convertido en otra persona, debido en gran parte al trabajo sistemático que realizó en Israel sobre sí mismo cuando vivía bajo los efectos del LSD. Puede hablarse de un antes y un después en la maduración personal y profesional de Fritz, quien, mas que como el terapeuta de talento  que siempre había sido, comenzó a comportarse como una especie de genio o gurú.

Perls conoció a Michael Murphy y a Dick Price, ambos discípulos de Alan Watts, cuyo proyecto común era crear un Centro de Desarrollo del Potencial Humano. Aunque reticente al principio, Perls aceptó quedarse en el centro y se instaló en Esalem como residente (mas tarde heredaría de Murphy el terreno donde se ubicaba el Instituto Esalen,un centro situado en Big Sur, California, Estados Unidos) donde más que ejercer como terapeuta comenzó a hacer demostraciones de Terapia Gestalt.

Con 72 años el corazón de Fritz Perls se fue resintiendo, tanto que la fatiga le impedía a veces caminar. La fisioterapeuta Ida Rolf (creadora del “rolfing”) le ayudó a mejorar su salud hasta que, con energía renovada, continuó con sus talleres, cursos y grupos terapéuticos. En esta época de Esalen, Perls olvidó casi por completo todo lo que había construido con Goodman, rechazó su propia teoría y acabó convirtiendo la Terapia Gestal —la que él representaba en esa época— en un “circo”. Definitivamente la Terapia Gestalt se había escindido, mercen a un cisma promovido por las excentricidades de Perls, en dos corrientes: La Gestalt de la costa Oeste liderada por Fritz Perls con sede en la escuela de Esalen, y por otro lado otro lado la Gestalt de la costa Este liderada por Laura Perls y representada por el New York Institute, con la corriente afín a Cleveland.

Fritz Perls mandó construir una nueva casa para sus actividades, llamada “La casa de la media luna”, que mas tarde acabaría siendo famosa.



 


Perls empieza a escribir sus memorias: “Dentro y fuera del tarro de la basura” (publicadas en 1969). Llega el final de la década de los 60 y el mundo vive bajo los efectos de la Guerra de Vietnam, el mayo francés del 68, la “Primavera” de Praga, la revolución sexual, la liberación femenina, los hippies, Woodstock y un largo etcétera que define una época una época de hartazgo y de búsqueda de nuevos caminos. Es una coyuntura que Perls considera propicia para reinventar la Terapia Gestalt como algo totalmente distinto al proyecto de sus inicios y totalmente mediatizado por un enfoque existencial que empieza a ser ampliamente reconocido y da lugar a la publicación de su nuevo libro “Sueños y existencia” y a que poco  después finalizara su autobiografía.

El éxito paralelo de sus compañeros de Esalen acabó siendo mal digerido por Fritz Perls quien, de pronto, decidió emigrar a Canadá, quedando la Terapia Gestalt californiana en manos de cuatro de sus discípulos: Díck PriceClaudio Naranjo, Bob Hall Jack Downing.

En junio de 1969, Perls fundó un Kibbutz Gestáltico en la Isla de Vancouver en el que estableció su residencia junto con treinta discípulos formados en Esalen. De ese grupo surgieron los principales continuadores de la etapa final de aquello en lo que se había convirtió la Terapia Gestalt de sus origenes: John Stevens, Harvey FreedmanBarry Stevens, Abraham Levizky, Richard Miller

A principios de 1970, Perls inició un viaje por Berlín, Paris y Londres y en febrero regresó a América con la salud muy deteriorada, ingresando con un infarto en el Weíss Memoríal Hospítal de Chícago donde su ex-esposa, Laura, acudió a visitarle

Finalmente, Fritz Perls murió el 14 de marzo de 1970 y la contracultura hippie de la época le despidió como a uno de sus gurús, aunque, no obstante, hubo una nota disonante en el discurso fúnebre que le dedicó Paul Goodman, quien lo criticó duramente por haber degenerado y convertido en un circo el proceso que iniciaron juntos. Tan tensa fue la ceremonia que Abraham Levitzky decidió organizar un segundo funeral de reparación y desagravio en California.
FRITZ y LAURA PERLS

Clotilde Sarrió - Terapia Gestalt Valencia

Bibliografía
- Perls, Fritz. (1969) Dentro y fuera del tarro de la basura. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (1974) Sueños y existencia. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (2007) Yo, hambre y agresión. Madrid Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP
- Perls, Fritz. (1976 ) El enfoque guestáltico y Testimonios de terapia”. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.
- Perls, Fritz; Hefferline, Ralph y Goodman, Paul (1951). Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.
- Stoehr, Taylor. (1999)  Aquí, ahora y lo siguiente: la terapia gestalt en tiempos de crisis mundial. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.

- Wheeler, Gordon. (2002)  La Gestalt reconsiderada. Un nuevo enfoque del contacto y de las resistencias. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.

miércoles, 21 de junio de 2017

Fritz Perls: EE.UU, Europa y Sudáfrica – Parte 2


Clotilde Sarrió

En 1923 Perls decide viajar a Nueva York para convalidar su doctorado en Medicina. No puede hacerlo porque no sabe inglés regresando frustrado y resentido con la cultura estadounidense. En esa época todavía vive en casa de su madre y el fracaso en EE.UU. no hace más que acentuar los complejos que le agobian. Entra en una crisis y decide someterse al psicoanálisis a manos de Karen Horney. Este encuentro con Karen Horney tiene una rica influencia en él.
Fritz Perls

Fritz Perls: EE.UU, Europa y Sudáfrica
En 1923 Perls tomó la decisión de viajar a Nueva York para convalidar su doctorado en Medicina, algo que resultó ser un fiasco imposible por su desconocimiento del idioma inglés, una circunstancia que le obligó a regresar a Europa, frustrado y resentido con la cultura estadounidense.
En esa época, Perls aun vivía en el hogar materno. El fracaso consiguiente a la fallida experiencia americana, no hizo más que acentuar los complejos que le agobiaban, motivo por el cual entró en una crisis y en 1926 decidió someterse al psicoanálisis a manos de Karen Horney, un encuentro que acabaría convirtiéndose en un rica influencia ya que, fascinado por esta disciplina, se planteó por vez primera la posibilidad de convertirse en analista.
En 1927, Fritz Perls se trasladó a Frankfurt, donde encontró trabajo como asistente de Kurt Goldstein, un psiquiatra y neuropsicólogo de origen prusiano especializado en el trabajo gestaltista con personas afectadas de lesiones cerebrales. Fue en esta etapa de su vida cuando Fritz conoció a Lore Possner (que más tarde se convertiría en su esposa, Laura Perls), una joven estudiante de Psicología que preparaba su doctorado en Psicología de la Gestalt. Todo ello mientras Fritz continuaba sus sesiones de psicoanálisis, ya no con Karen Horney sino con Clara Happel.
Perls residió un año en Viena donde comenzó a tratar a sus primeros clientes bajo la supervisión de Helen Deutsch.
Ya de vuelta a Berlín, en 1928, se estableció como psicoanalista al tiempo que comenzó un nuevo psicoanálisis personal, esta vez con el psicoanalista húngaro Eugen Harnick, un ortodoxo acérrimo.
Un año después, en 1929, Perls contrajo matrimonio con Lore Possner bajo la oposición tanto de su psicoanalista como de la familia de ella. Perls tenía treinta y seis años y Laura sólo veinticuatro.
En 1930 Karen Horney recomendó a Perls que iniciará un nuevo análisis, esta vez con Wilheim Reich, un psiquiatra y psicoanalista austriaco de origen judío, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena e inicialmente discípulo de Freud (aunque acabó distanciándose del psicoanálisis convencional). Reich acabó convirtiéndose en una fuente de inspiración profunda para Perls en su proceso de creación de lo que años después sería la Terapia Gestalt.
Tras el nacimiento de su hija Renate en 1931, con la ascensión de Hitler al poder y para evitar ser detenido por los nazis, Perls escapó a Holanda en 1933 donde no se le concedió permiso para trabajar. Su familia se quedó viviendo en el sur de Alemania hasta que poco después acudieron junto Perls a Amsterdam, donde atravesaron todo tipo de penurias
Ernst Jones (célebre biógrafo de Freud que ayudó a muchos judíos perseguidos) propuso a Fritz Perls para un cargo de analista didáctico en Johannesburgo, trabajo que aceptó ante la imposibilidad de trabajar en Amsterdam. El viaje a Sudáfrica duró tres semanas, tiempo durante el cual Perls aprovechó para mejorar su pobre inglés. Tanto Fritz como Laura fueron muy bien recibidos en Johannesburgo donde ambos, conjuntamente, fundaron el Instituto Sudafricano de Psicoanálisis.
En 1935 nació Steve, el segundo hijo del matrimonio, coincidiendo con una época de prosperidad tanto económica como de reconocimiento profesional para Perls y su esposa.
En 1936 Fritz Perls fue invitado al Congreso Internacional de Psicoanálisis en Praga, donde presentó un trabajo especial sobre “Resistencias orales” —que no fue bien acogido—, con el que pretendía contribuir a la teoría psicoanalítica sin ser consciente de que su estudio iba a ser tildado de revolucionario por los psicoanalistas convencionales. Tanto fue así y tan fría la acogida de Freud a las innovaciones aportadas por Perls, que la ruptura entre ambos se hizo inevitable.
A raíz del Congreso de Praga, Perls se dedicó a desarrollar sus propias tesis, independientemente de la corriente ortodoxa freudiana y con la ayuda de Laura como su principal colaboradora.
Comenzaron a partir de entonces una serie de años conflictivos en la vida de Perls, quien en 1946, y con cincuenta y tres años, decidió trasladarse a Nueva York abandonando su lujosa casa y su familia, donde no fue bien recibido por sus ideas provocadoras y rebeldes, y por mantener una postura netamente antifreudiana. Sin embargo, y pese al rechazo que le mostraron los representantes del psicoanálisis ortodoxo, Perls contó con el apoyo y la comprensión de Karen Horney, Erich Fromm y Clara Thompson, tres figuras destacadas de la Psicología del siglo XX como el futuro confirmaría.
El repudio de los psicoanalistas neoyorquinos no fue óbice para que Fritz Perls se convirtiera en un personaje popular y habitual de los medios artísticos e intelectuales que compartían con él la necesidad de expresar los sentimientos de manera directa. Fritz fue introduciéndose en los círculos del poeta y escritor anarquista Paul Goodman, también de Isadore From y los fundadores del “Living Theatre”. El asentamiento en Nueva York se consolidó poco a poco y en 1947 Laura y sus hijos viajaron a EE.UU. fijando allí la residencia familiar.
En 1950 se constituyó el “Grupo de los Siete” formado por Fritz y Laura Perls, Paul GoodmanIsadore FromPaul Weisz (psicoterapeuta e introductor de Perls en el Zen), Elliot Shapiro, Sylvester Eastman Ralph Hefferline (profesor universitario).


Influencias en la vida y en la obra de Fritz Perls
En 1942, Fritz Perls publicó “Yo, hambre y agresión”, su primera obra y en la que colaboró su esposa Laura escribiendo dos capítulos. En este libro aparecen por primera vez muchas de la ideas que anticiparían el proyecto que más tarde culminaría con la creación de la Terapia Gestalt.
“Yo, hambre y agresión” es una obra en la que resultan fáciles de identificar las influencias del Holismo de Jam Smuts —primer ministro de Sudáfrica y fundador de las Naciones Unidas—, el trabajo con el cuerpo de Wilhelm Reich, la filosofía de Friedlander y su concepto de la “indiferencia creativa”, y también la “autorregulación organísmica” de Kurt Goldstein.
Perls publicó la primera edición de “Yo, hambre y agresión” con el subtítulo de “Una revisión de la teoría y del método de Freud”, una aclaración con la que informaba al lector de su intento por aportar un nuevo enfoque para contemplar el psicoanálisis a partir de una revisión de la teoría freudiana de las resistencias. Si para Freud el origen de los conflictos neuróticos se encontraba en las resistencias anales, Perls los localizaba en las resistencias orales al tiempo que concedía una gran importancia al fenómeno de la “introyección”.

"Yo, hambre y agresión"
La perspectiva del tiempo nos permite comprobar en la actualidad que la Terapia Gestalt creada por Fritz Perls, tuvo en su génesis una notable influencia del psicoanálisis como cimiento teórico-práctico de la nueva corriente. A tal efecto, no deberíamos olvidar que durante más de cuatro lustros, Perls fue un psicoanalista ortodoxo. No obstante, y aunque con el tiempo, las diferencias con Freud y sus discípulos disidentes (Jung, Adler, Rank, Ferenczi y, sobre todo, Reich) fueran haciéndose patentes, consideremos que también se mantuvieron muchas convergencias que dejan constancia —incluso en la discrepancia— de la indudable relación existente entre el psicoanálisis y la Terapia Gestalt. Destaquemos que Perls siempre profesó un gran respeto por la figura de Freud y reconoció las influencias del psicoanálisis sobre la Terapia Gestalt como un hecho incuestionable.
Siguiendo con los influjos que ayudaron a perfilar lo que hoy conocemos como Terapia Gestalt, es digna de reseñar la influencia que ejerció en la obra de Perls la filosofía de Salomon Friedlander, así como su concepto de la “indiferencia creativa”.
En su libro de memorias “Dentro y fuera del tarro de la basura”, Perls dice:
"De Friedlander, que se consideraba a sí mismo como neokantiano, aprendí el significado del equilibrio, del punto cero entre los opuestos […] Su obra filosófica 'Creative Indifference' me impactó muchísimo. Como personalidad, fue el primer hombre ante cuya presencia me sentía humilde, inclinándome ante él con veneración. No había lugar para mi arrogancia "
Perls se apoya en Friedlander para reaccionar contra el pensamiento lineal (causa-efecto) en favor de un pensamiento que tiene en cuenta los opuestos desde una posición de neutralidad:
"Todo evento se relaciona con un punto cero a partir del cual se realiza una diferenciación en opuestos. Estos opuestos manifiestan, en su concepto específico, una gran afinidad entre sí. Al permanecer atentos al centro, podemos adquirir una capacidad creativa para ver ambas partes de un suceso y complementar una mitad incompleta. Al evitar una visión unilateral logramos una comprensión mucho más profunda de la estructura y función del organismo"
 El ‘punto cero’ es la condición de la posibilidad de la diferencia, entendiendo que el comportamiento humano es un proceso de equilibrio entre dos polos opuestos. Tanto la salud del organismo como su potencial creador se encontrarán en proporción directa a lograr dicho ‘punto cero’.
También es fácil encontrar en “Yo, hambre y agresión” la influencia del psiquiatra y neuropsicólogo Kurt Goldstein y su concepto de ‘autorregulación organísmica’, término acuñado por Goldstein a principios del siglo XX, según el cual todo organismo presenta la tendencia natural a satisfacer sus necesidades en una jerarquía denominada ‘dominancia’ por la que se atiende a cubrir la necesidad más urgente.
Prosiguiendo con las influencias, otra figura importante que contribuyó a moldear en Fritz Perls los principios en los que basó su Terapia Gestalt fue Max Reinhardt, un productor y director teatral y cinematográfico cuya importancia fue trascendental en la renovación del teatro moderno. En su etapa berlinesa, Perls trabajó como actor y conoció Reinhardt en el “Deutsches Theater”, describiéndolo años después en su auobiografía ("Dentro y fuera del tarro de la basura”) como “el primer genio de todos los tiempos que conocí”. De Reinhardt absorbió Perls, sobre todo, su énfasis en la comunicación no verbal.
En 1947, Perls conoció en EE.UU. al médico rumano Jacobo Levy Moreno (1902-1974), creador del Psicodrama, un teatro personal en el que se utiliza la improvisación con un fin terapéutico y se representan escenas de la vida de los participantes. De Moreno adoptó Perls los juegos de rol y la técnica de la “silla vacía”.
Paul Goodman, una influencia en Perls que merece ser contemplada independientemente de las demás
Cabe destacar de modo especial la influencia en Fritz Perls de Paul Goodman, un sociólogo, escritor y activista anarquista estadounidense, adscrito a la llamada New Left norteamericana, a quien se le considera co-fundador de la Terapia Gestalt.
Su contribución más importante a la teoría Terapia Gestalt queda reflejada en el texto fundamental de esta corriente: “Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana”.
No es exagerado afirmar que Paul Goodman fue el principal responsable a la hora formular la teoría gestáltica, o mas bien de expresarla a través de un texto, dada su condición de escritor y habida cuenta de las pocas dotes literarias de Fritz Perls.
Goodman era un intelectual que tomó posición sobre muchas cuestiones sociales y políticas de su tiempo. Poseía una educación amplia en muchos campos diferentes. Fritz y Laura Perls conocían la obra Goodman y estaban familiarizados con su erudición, incluso antes de que se vieran por primera vez y lo contrataran como transcriptor, redactor y co-autor de su texto básico en la terapia Gestalt.
Al igual que Perls, Goodman fue un seguidor del psicoanálisis freudiano y también uno de los primeros críticos de la obra de Freud. La contribución intelectual y literaria de Paul Goodman a la teoría de la terapia Gestalt le convierte en un pilar básico de la misma aunque no fuera su verdadero creador.
Tras el fruto de esta colaboración —más bien encargo literario— que sentó las bases de la Terapia Gestalt, Perls y Goodman ya no volvieron a verse, aunque este último siguió manteniendo contacto con Laura y un grupo de afines a la nueva terapia.
Principales corrientes de pensamiento que subyacen en el fondo de la Terapia Gestalt
1- El Psicoanálisis
Muy a pesar de las críticas a Freud y la posterior revisión del Perls al psicoanálisis, es incuestionable la influencia de esta corriente psicológica en la teoría de la terapia Gestalt, no sólo a través los postulados iniciales freudianos sino también como consecuencia de la influencia de los disidentes Otto RankKaren HorneyWilhelm Reich y Erich Fromm.
2- La Psicología de la Gestalt
La psicología de la gestalt (no confundir con la Terapia Gestalt) es otra de las fuentes —o influencias— que inspiraron la creación de la Terapia Gestalt, fundamentalmente con sus leyes sobre la percepción y los trabajos de Kurt Lewin, un psicosociólogo estadounidense de origen alemán que llevó a cabo diversas investigaciones sobre el comportamiento, los fenómenos de grupo (Lewin acuñó el término de “dinámica de grupo”), y sobre todo la Teoría del Campo, de trascendental importancia en la Terapia Gestalt y definida como "la totalidad de los hechos coexistentes que son concebidos como mutuamente independientes".
3- La Fenomenología de Ludwig Binswanger y el Existencialismo de Paul Tillich y Martín Buber, ambos profesores de Laura Perls.
4- El Pragmatismo americano de Williams James y de John Dewey.



Clotilde Sarrió - Terapia Gestalt Valencia

Bibliografía
- Perls, Fritz. (1969) Dentro y fuera del tarro de la basura. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (1974) Sueños y existencia. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (2007) Yo, hambre y agresión. Madrid Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP
- Perls, Fritz. (1976 ) El enfoque guestáltico y Testimonios de terapia”. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.
- Perls, Fritz; Hefferline, Ralph y Goodman, Paul (1951). Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.
- Stoehr, Taylor. (1999)  Aquí, ahora y lo siguiente: la terapia gestalt en tiempos de crisis mundial. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.
- Wheeler, Gordon. (2002)  La Gestalt reconsiderada. Un nuevo enfoque del contacto y de las resistencias. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.


domingo, 11 de junio de 2017

Formáte como Terapeuta Gestaltico con Nosotros




La crisis como fenómeno de campo

Por Claudia Fernández México Psicóloga clínica, Terapeuta Gestalt,  Especialidades en Desarrollo Humano

El presente trabajo plantea desde la teoría de la Terapia Gestalt cómo se perturba la experiencia en una situación de crisis y su abordaje. “La experiencia se da en la frontera entre el organismo y su entorno” Perls et al., 1951, 5 (PHG, II) por lo tanto, se entiende que una crisis es una experiencia del campo, de la frontera contacto. Esto quiere decir que se trata de un fenómeno co creado en el que la interacción del sujeto con su entorno es de sufrimiento del campo (Francesetti, 2013) Este sufrimiento se pone de manifiesto en el individuo,pues éste es un órgano de eleccón del campo (Phillipson, 2009 en Francesetti et al., 2013)

La experiencia de crisis como otras, no pertenece estrictamente solo al organismo ni tampoco sólo al entorno. De acuerdo a Francesetti( idem) lo que sufre es la relación entre el sujeto y el mundo. El sujeto es el receptor sensible y creativo de este sufrimiento y el agente de este sentimiento, o de cualquiera es el self, ya que es una función de contacto.

LA CRISIS COMO FENÓMENO DE CONTACTO DESCARGAR AQUI


viernes, 2 de junio de 2017

Fritz Perls: Inicios de la Terapia Gestalt – Parte 1

por Clotilde Sarrió
Para conocer y comprender la Terapia Gestalt es importante contemplar sus orígenes, sus influencias y sus fundadores, es decir, su historia. Con la finalidad de evitar escribir un artículo excesivamente largo y denso, he optado por fraccionar en tres entregas la biografía de Friedrich Salomon Perls (1893-1970), más conocido como Fritz Perls y considerado junto a su esposa Laura Perls como el creador y fundador de la Terapia Gestalt. La primera entrega es sumamente corta, mas bien un aperitivo introductorio. Las otras dos son mucho más densas en extensión y en contenido.
Antecedentes históricos de la Terapia Gestalt. Parte 1, Psicoterapia Gestalt Valencia - Clotilde Sarrió
Fritz Perls

Fritz Perls: los inicios de la Terapia Gestalt

Friedrich Salomon Perls, nació el 8 de julio de 1983 en un gueto judío de las afueras de Berlín. Fue el tercero y último hijo después de dos niñas —Else  y Grete—. Su padre, Nathan, era fraccionador (distribuidor) de vinos, viajante de comercio y masón. Pasaba mucho tiempo fuera de casa y siempre mantuvo una mala relación con Fritz. Amalia, su madre, judía practicante, provenía de la pequeña burguesía y logró despertar en su hijo un interés por el arte y en especial por la ópera y el teatro, que perduraría a lo largo de toda su vida.
Perls pasó su época inicial como estudiante en el Mommsen-Gymnasium de Berlín, un centro escolar que con el transcurrir del tiempo recordaría con el desagrado propio de una nefasta experiencia, debido al exceso de disciplina y al ambiente antisemita que se respiraba en el centro del que, pese a ser un alumno brillante, fue expulsado a los trece años de edad por mala conducta. Como consecuencia, el padre de Perls le obligó a trabajar como aprendiz en una bombonería.
Con respecto a la relación que mantuvo con sus progenitores, Fritz dejó constancia varias reseñas en su libro autobiográfico Dentro y fuera del tarro de la basura:
“Mis padres eran judíos ‘asimilados’, en especial mi papá. Esto significa que, por un lado vivía avergonzado de su pasado y que por otro, mantenía algunas de sus costumbres tradicionales; iba al templo los días festivos, por si acaso dios estaba en alguna parte. Yo no podía soportar esta hipocresía y tempranamente me declaré ateo... mi padre odiaba a mi madre y amaba a otras mujeres jugando al maestro francmasón. En público, ambos aparecían como amistosos”.
Con el tiempo, la relación entre Fritz y su padre empeoró considerablemente, hasta el extremo de que a su muerte decidió no asistió al funeral.
Más adelante, Fritz Perls retomó sus estudios —ya por propia iniciativa— matriculándose en una escuela liberal dotada de un profesorado humanista, el Askaniches Gymnasium, donde entabló contacto con el mundo del teatro, una vocación que el tiempo consolidaría. Fue en aquella época cuando se produjo uno de los encuentros más significativos de Fritz a lo largo de su adolescencia al conocer al director teatral Max Reinhardt, responsable de la compañía Deutsches Theater, de quien acabó tomando clases y recibió una oferta para trabajar como comparsa.
En una siguiente etapa de su formación, Perls inició los estudios de Medicina. En 1914, al declararse la Primera Guerra Mundial, fue eximido del servicio militar debido a una dolencia cardíaca, no obstante, y en contra los deseos de su familia, en 1915, con veintidós años, decidió alistarse como voluntario en la Cruz Roja y se dedicó, casi en exclusiva, a tratar a soldados con lesiones cerebrales. En 1916, fue destinado como médico a un batallón de zapadores en el frente de Bélgica. Durante el resto de su vida, Perls recordó su experiencia bélica como la más traumática experiencia de su biografía: “La vida en la agonía de los fosos: horror de vivir y horror de morir”.
Finalizada la contienda mundial, en 1920, Perls completó sus estudios de Medicina y obtuvo el doctorado por la Universidad Frederick Wilhelm de Berlín, especializándose en Neuropsiquiatría y estableciéndose en Berlín donde compatibilizó la práctica médica con su interés por el teatro, los círculos izquierdistas, la bohemia artística y el movimiento de la Bauhaus.
Fue en esa época cuando Fritz Perls conoció al filósofo Friedlander, cuya influencia resultaría rotunda y crucial:
“La filosofía era para mí una palabra mágica, algo que uno tenía que comprender, para entenderse a sí mismo y al mundo, un antídoto para la confusión existencial y el desconcierto”.
A partir de 1923, Perls emprendió una serie de viajes por los EE.UU, Europa y Sudáfrica. Ya en su última etapa —antes de cumplir los setenta años— realizó un último periplo de dieciocho meses alrededor del mundo, que incluyó países tan distantes y dispares como Israel y Japón. Pero de esto dejaremos constancia en la segunda y tercera entrega de esta serie.


Clotilde Sarrió - Terapia Gestalt Valencia

Bibliografía
- Perls, Fritz. (1969) "Dentro y fuera del tarro de la basura". Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (1974) "Sueños y existencia". Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos
- Perls, Fritz. (2007) "Yo, hambre y agresión". Madrid Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP
- Perls, Fritz. (1976 ) “El enfoque guestáltico. Testimonios de terapia”. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.
- Perls, Fritz; Hefferline, Ralph y Goodman, Paul (1951). “Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana”. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.
- Stoehr, Taylor. (1999) “Aquí, ahora y lo siguiente: la terapia gestalt en tiempos de crisis mundial”. Santiago de Chile. Ed. Cuatro Vientos.
- Wheeler, Gordon. (2002) "La Gestalt reconsiderada. Un nuevo enfoque del contacto y de las resistencias”. Madrid. Ed. Soc. de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP.