martes, 22 de septiembre de 2015

Cómo ser conscientes de nuestras sensaciones sin rechazarlas


Por: Sarrió Arnandis, Clotilde
Psicoterapeuta Gestaltico - Madrid España

Es frecuente iniciar una sesión de terapia preguntándole al paciente cómo se siente y que éste, rápidamente, responda con un «bien» convencional, estándar e involuntario que muy pocas veces reflejará su verdadero estado anímico, pues so siempre somos conscientes, no ya de cómo nos sentimos sino de las sensaciones y emociones que pueden estar haciéndonos sufrir.

¿Qué son las emociones? Cómo explorar y descubrir las emociones

Es un hecho que el ser humano, aunque hable con frecuencia de las emociones e incluso de sus propias emociones, no sea consciente en la mayoría de las ocasiones de que las siente o de que éstas repercuten en su estado anímico y en su vida de relación.
Las emociones son ciertas reacciones de índole tanto psicológico como fisiológico, que plasman la adaptación del individuo ante ciertos estímulos (recuerdos significativos, vivencia de un suceso, percepción de lugares, objetos o personas). Psicológicamente, las emociones influyen en la atención y en las respuestas del individuo, así como también, fisiológicamente, modulan una batería de respuestas biológicas que van desde el lenguaje verbal y no verbal hasta manifestaciones del sistema nervioso autónomo como la frecuencia cardíaca y respiratoria, la salivación, la contracción de los músculos de fibra lisa (digestivos, urinarios, respiratorios), la sudoración, la dilatación de las pupilas o la rubefacción facial entre muchas otras respuestas de nuestro organismo.

Desde una perspectiva conductual, las emociones establecen en cada momento nuestro posicionamiento ante el entorno, y provocan en el individuo respuestas de aproximación o de alejamiento ante ciertas personas o situaciones. En estas respuestas, además de las características individuales definitorias de cada persona, influirá la educación que se haya recibido así como el ámbito sociocultural del grupo donde cada cual se desarrolla desde el nacimiento hasta la adultez.

Diferencias entre emociones y sentimientos

Aunque, por su similitud, las emociones y los sentimientos suelen ser confundidos y utilizados como dos términos conceptuales indistintos, hay ciertas diferencias que los identifican.

  • Los sentimientos son un estado de ánimo de índole afectivo, por lo general de larga duración, que surge a partir de las emociones experimentadas como consecuencia de nuestra vida de relación. Aunque en lenguaje coloquial utilicemos la palabra sentimiento para expresar ciertas experiencias sensoriales subjetivas, en el ámbito de la psicología, dicho término se aplica a aquellas experiencias subjetivas (como amor, celos, dolor o sufrimiento ) que son fruto de las emociones.
  • Las emociones son expresiones de tipo psicológico, fisiológico, biológico o también consecuencia de estados mentales consecuencia de la adaptación del individuo a los estímulos procedentes del exterior (seres, objetos, situaciones).


Generalmente, las emociones son causadas por la liberación de ciertas hormonas y neurotransmisores (dopamina, serotonina, noradrenalina, cortisol y oxitocina) que luego convierten las emociones en sentimientos. Es decir, es el cerebro quien se encarga de convertir las hormonas y neurotransmisores en sentimientos.

Las emociones tienen una carga de intensidad muy superior a los sentimientos, duran menos tiempo que éstos y tienen la misión de incitar a que el individuo actúe. Como ejemplo de emociones podemos citar la alegría, la tristeza, la felicidad, la sorpresa, la ira, el miedo, el asco o el asombro.

En Terapia Gestalt y siguiendo a Jean Marie Robine, la emoción se contempla como el punto de partida de toda experiencia que acaba manifestándose en forma de sensación física o corporal.

Tres diferencias básicas entre sentimientos y emociones
  • Los sentimientos duran más que las emociones, pero son menos intensos que estas.
  • Los sentimientos son consecuencia de las emociones.
  • Los sentimientos son la valoración que conscientemente hacemos de nuestras emociones, mientras que éstas son reacciones fisiológicas y psicológicas que surgen como consecuencia de ciertos estímulos.


No es lo mismo sentir que pensar

“No podemos amar si no podemos sentir, expresar dolor y rabia o bajar la guardia, del mismo modo que no podemos decir un sí rotundo si no somos capaces de decir igualmente un no de todo corazón”
(Michael Vincent Miller)

Consideremos que una represión constante y reiterada de las emociones (y por ende de los sentimientos por ellas generados) será causa frecuente de diversos conflictos emocionales.

Las sensaciones y las emociones son elementos fundamentales de una serie de conflictos que pueden hacernos sufrir y que no solucionaremos si no sabemos como hacer frente a las sensaciones y las emociones que les son inherentes.

En ciertas técnicas de psicoterapia, muchas veces se interviene en base a los pensamientos y a la acción aunque prescindiendo de qué es lo que el individuo siente, o bien, en el caso de que los sentimientos sean contemplados, se haga sólo con la finalidad de poder controlarlos. Estas técnicas, a la larga, suelen ser ineficaces ya que no trabajan con la comprensión de las causas emocionales generadoras del problema que origina el sufrimiento.

Resulta frecuente en la práctica psicoterapéutica que a los pacientes les cueste expresar como son sus emociones (tanto la alegría como la tristeza, el miedo…) y que las localicen en lugares convencionales como en el corazón o en el alma, cuando lo cierto es que las emociones y los sentimientos sólo se sienten en el cuerpo y no se piensan ya que, si así sucediera, serían pensamientos pero no emociones ni tampoco sentimientos.

Aprender a identificar las sensaciones

Consideremos las siguientes premisas:

  • No es necesario el conocimiento intelectual de lo qué es una emoción para tener la capacidad de sentirla
  • Emociones y sentimientos diferentes son muchas veces denominados con idénticas palabras por distintas personas (es frecuente que esto suceda cuando un paciente trata de explicarnos su ansiedad).
  • Para conocer, descubrir, explorar y redescubrir las emociones, no es necesario pensar sino sólo sentir.
  • Serán sensaciones todo aquello que se siente y su verdadera esencia la hallaremos en lo que sentimos cuando prestamos atención a nuestro cuespo y no a las palabras (dolor, quemazón, frío…) que empleamos para explicar a los demás lo que sentimos.
  • Las sensaciones siempre están presentes en nosotros aunque no seamos conscientes de ellas por no prestarles atención (por ejemplo, no ser consciente en este preciso momento de lo que se siente en el dedo meñique de nuestro pie derecho).


Un buen principio para tomar consciencia de las propias sensaciones y emociones es ejercitarse en la observación de las señales físicas que nos envía nuestro cuerpo, es decir, las sensaciones corporales. Probemos como ejemplo a sentir ese dedo meñique al que acabamos de hacer referencia hasta que seamos capaces de ser conscientes de su existencia.

Conforme se adquiere destreza en prestar atención o “darse cuenta”, las sensaciones van aumentando en intensidad. Pero, consideremos que también se intensifican las sensaciones cuando hay un estímulo intenso (por ejemplo una herida en el dedo del pié) que envía señales de malestar o dolor. En estos casos, sucede que a una persona entrenada en la identificación de sus sensaciones le será mucho más fácil controlarlas e incluso soportar mejor el dolor si previamente se ha adquirido la habilidad de saber rechazar las sensaciones desagradables.

Sensaciones corporales, emociones y pensamientos

Diferentes variedades de sensaciones en diferentes partes del cuerpo humano pueden ser interpretadas con diferentes respuestas emocionales por un individuo en una determinada situación.

En estas ocasiones, las sensaciones corporales estarán expresando emociones, y tendrán una estrecha relación con los pensamientos, de tal modo que un pensamiento que evoque un recuerdo desagradable podrá ocasionar sensaciones desagradables. Y también a la inversa, ciertas sensaciones desagradables a las que prestemos una excesiva atención, podrán predisponernos a pensamientos desagradables.

Si se ejercitan las habilidades necesarias para conocer los mensajes que nos envía nuestro propio cuerpo, le prestamos atención y aprendemos a autoexplorarnos sin rechazar lo que nos ocurre, será posible comprender cada vez mejor a nuestro cuerpo y aquello que descubramos será más fácil de asumir así como más improbable que nos genere pensamientos que nos hagan sufrir.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

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martes, 15 de septiembre de 2015

Estilos de Trabajo Corporal en Terapia Gestalt

Por Susan Gregory
Este artículo fue publicado por primera vez en el British Gestalt Journal, 2015, Volumen 24 No. 1

Deberías ser un cuerpo para ser alguien. Laura Perls[1]
La terapia Gestalt es una psicoterapia de métodos de acción y ha sido así desde sus inicios. En Beyond to Talk Therapy, Daniel Wiener describe los métodos terapéuticos de acción como “aquellos procesos que tienen clientes que participan en actividades físicas determinadas por [sugerencia] del terapeuta.”[2]

La terapia Gestalt, la precursora de otros enfoques psicoterapéuticos contemporáneos de acción, es, como Laura Perls la describió, “experiencial, vivencial y experimental.”[3] Estos atributos pueden existir sólo prestando atención a las experiencias corporales en el momento-presente.
Nuestro texto fundacional, Terapia Gestalt Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana[4], el borrador que Fritz Perls trajo a la ciudad de Nueva York de Sudáfrica en 1946, hace referencia de principio a fin a las experiencias somáticas, desde una serie de experimentos de autoconciencia descritos en el volumen de Experimentos del libro, a referencias frecuentes al cuerpo en el volumen Teórico del libro. En este volumen encontramos, “esto sucede porque el self, consciente en voz media, rompe la compartimentación entre mente, cuerpo y mundo exterior”[5];”la respiración es una función fisiológica…está siempre a un paso de hacerse… una especie de contacto. [6]

Hubo varios psicoanalistas radicados en Berlín que utilizaron métodos de acción cuyo trabajo precedió lo que más tarde se convirtió en la terapia Gestalt y quienes influyeron en Fritz Perls. Bernd Bocian escribió sobre ellos en Fritz Perls en Berlín, 1893-1933.[7] Estos incluyen a Sandor Ferenczi, Otto Gross y Wilhelm Reich. Estos psicoanalistas y algunos otros incluían prácticas tales como el movimiento expresivo, ejercicios de respiración y masaje en las sesiones con sus clientes.

Bocian nos dice “... La elaboración de la práctica terapéutica activa, holística que se había iniciado en Berlín... la integración de cuerpo, el lenguaje, la respiración y la expresividad emocional, se estancó [durante el periodo Nazi]… en mi opinión [de Bocian] fue el desarrollo de la terapia Gestalt lo que [eventualmente] lo llevo hacia adelante.”[8]

Además, Laura Perls, junto con las esposas de Otto Fenichel y Wilhelm Reich, estudió en el popular Gymnastik estudio de Elsa Gindler en Berlín, pionera en trabajo corporal cuyo enfoque se “distinguió por su interés en el efecto total del trabajo sobre la persona completa ¾no sólo en el cuerpo de la persona.”[9] Estas mujeres transmitieron las prácticas de Gindler a sus esposos.[10] Esto se ve reflejado en un discurso que Fritz dio a los miembros del Instituto William Alanson White en 1947, poco después de llegar a Nueva York. En él recomienda que los psicoanalistas envían a sus pacientes a los profesionales en trabajo corporal entrenados con Gindler como una manera de ayudar a los pacientes a ser más abiertos y para deshacer la retroflexión física/personal.[11]

Si prestar atención al cuerpo fue una parte integral de la terapia Gestalt desde sus inicios, entonces durante los últimos 65 años de crecimiento de la terapia Gestalt, muchas y variadas formas han sido desarrolladas para incluir las prácticas de la consciencia corporal en nuestro trabajo. En este artículo, voy a describir y diferenciar entre ellas, organizándolas en cinco categorías, y discutiré cómo pueden ser abordadas en el espíritu de la terapia Gestalt  --con curiosidad y aceptación de lo que emerge en el trabajo entre el cliente y el terapeuta.

Cada enfoque inclusivo de la experiencia corporal en la terapia Gestalt es igual en eficacia a cualquier otro, y cada uno podría suscitar una o más de las categorías que aquí sugiero como ayuda para nuestra discusión de los complejos fenómenos de la experiencia del cuerpo. Cada practicante ejerce lo que él o ella está capacitado para hacer, y escoge lo que a él o ella le atrae a través de su interés personal y práctica diaria.

Lo que es importante es que los terapeutas Gestalt incluimos de manera absoluta la atención a la experiencia del cuerpo en nuestro enfoque holístico de los seres humanos que vienen a nosotros en busca de ayuda, y lo hacemos de una manera que en estos días es llamada intersubjetiva[12], lo que significa que el trabajo terapéutico es el resultado de lo que el cliente y el terapeuta co-crean, junto con la capacidad progresiva para relacionarse auténticamente y profesionalmente y de manera apropiada entre sí, incluyendo el llegar a familiarizarse con el repertorio de movimientos, gestos, posturas y formas de hablar de cada uno.

Esta postura relacional proporciona el apoyo para que los terapeutas permanezcan conscientes en cómo presentan a los clientes los experimentos corporales en sesión, así como en el “trabajo en casa” después de las sesiones, incluyendo el conceder respeto al informe auto-experiencial de los clientes. Si bien en este artículo me enfoco en el “qué” de las prácticas corporales en la terapia Gestalt, merece igual atención el “cómo” con el cual éstas son introducidas en la sesión, trabajadas con, y entendidas por el cliente y el terapeuta. Espero mostrar algo del “cómo” en los ejemplos de casos de mi propia práctica que he incluido en cada sección.

Poner atención al cuerpo en terapia Gestalt no es un enfoque de “Gestalt y...”, del cual Isadore From nos advirtió.[13] A diferencia de otras modalidades de trabajo corporal en las que sus practicantes suelen tratar de mejorar, corregir o curar al cliente, nosotros en terapia Gestalt buscamos más bien apoyar a el/la cliente en su ajustamiento creativo como un proceso continuo en el campo organismo/entorno. En nuestro enfoque, confiamos en que el mejor resultado posible para este momento está basado en los apoyos y las limitaciones en el campo en el momento presente. Como terapeutas Gestalt, nuestro objetivo es ayudar al cliente tanto a 1) sentir intensamente lo que es y 2) tomar acciones para correr el riesgo de encontrarse con aquello que es novedoso.

“Apoya tanto como sea necesario y tan poco como sea posible”, decía Laura Perls.[14] En cada uno de los ejemplos de trabajo terapéutico que he incluido en este artículo, trato de seguir este principio, en cualquiera de los cinco estilos nombrados que esté usando en ese momento en la sesión. Aunque soy consciente de que estos cinco estilos pueden parecer una forma sobre-simplificada de organizar el material, los encuentro útiles para enseñar a los estudiantes y supervisados así como para integrar la experiencia del cuerpo en la práctica de la terapia Gestalt. He nombrado a los cinco estilos Conciencia Inmediata, Movimiento Dirigido, Movimiento Expresivo, Metáfora Corporal y Contacto Físico.
Conciencia Inmediata

La conciencia es como el resplandor de un carbón que proviene de su propia combustión. (PHG)[15]

Esperando y negándote a ser postergado por visualizaciones y teorías, ¿serias capaz de llegar a la luz de la consciencia que surge directamente de aquellas partes [del cuerpo] a las que prestas atención? (PHG)[16]

El meta-mensaje de las técnicas de conciencia corporal es que el/la mismo paciente es la fuente última de los datos de su terapia. (Ed. Smith)[17]

La conciencia inmediata es una forma de aproximarse a lo que hoy a veces es referido como “sensación sentida”[18], experienciar sin evaluar o juzgar. Es una especie de intensificación o iluminación de la experiencia corporal sin la intención de cambiarla en el trabajo. La conciencia inmediata es la primera de las dos formas básicas con las que trabajamos en terapia Gestalt  --atendiendo a lo que es.

Ejemplo:
Martin[19] está sentado frente a mí, con la mirada baja, la columna vertebral en una curva cóncava. Él mira hacia arriba y reanuda la conversación, rápidamente y en voz alta. Su estilo de hablar contrasta con el funcionamiento de su cuerpo el cual observo en este momento. Gentilmente le interrumpo, porque como Paul Goodman ha escrito, él está verbalizando inconscientemente en lugar de comunicarse conmigo.[20]

Yo no señalo esto directamente, ya que podría ser avergonzante. Tomo un enfoque el cual espero le ayudará a ser más consciente de sí mismo y de su entorno (el cual me incluye a mí) en este momento. “Me pregunto si eres consciente de tu propia  respiración mientras hablas”, pregunto, “Si es así, ¿dónde sientes tu respiración en tu cuerpo? ¿Cómo sientes que te identificas con tu respiración? Hace una pausa, y basándose en los trabajos anteriores que hemos hecho, intenta mantener el equilibrio sobre sus isquiones. Al darse cuenta de que el sofá es demasiado suave para mantener su sensación de estar en su cuerpo, se levanta y se sienta sobre un taburete.
Tras una breve pausa, dice, “Siento el aire moverse dentro y fuera de
mi boca. Siento que mi abdomen está en movimiento.” “Ok”, respondo, “Quédate con lo que sientes. Permanece curioso observando si otros detalles se hacen evidentes.” Suspira, y luego bosteza.
“¿De qué eres consciente ahora?”, pregunto, “Siento que mis costillas laterales se mueven.” “Mantente sintiendo eso, si algo cambia que cambie, síguelo.” En pocos minutos, el color de la piel de Martin cambia de pálido a rojizo, sus ojos se abren. Veo su pecho subir y bajar mientras respira.
“Si puedes, trata de seguir sintiendo tu respiración ya que volveremos al tema del cual quieres hablar hoy,” le digo. Reanuda la conversación, ahora habla más despacio, más considerado y lleno de sentimiento. No pasa mucho tiempo antes de que él esté en el centro de una cuestión que le es significativa
En este ejemplo, integré unos pocos minutos de conciencia de la respiración en medio de una sesión con el fin de apoyar la capacidad de mi cliente para hablar con autenticidad.

Movimiento Dirigido

Cuando el terapeuta invita al cliente a recrear, exagerar, o intentar el patrón opuesto, la conciencia inmediata aumenta... El material espontáneo y emergente puede ser una sorpresa para el cliente quien lo ha mantenido tan reprimido que este es un secreto incluso para sí mismo. (R. Frank)[21]

Le pido a Bob que cambie el ritmo del movimiento de tomar-soltar a tomar-rechazar, con el énfasis en el rechazar, y que complete la acción diciendo “estoy enojado.” (R. Frank)[22]
“... he tenido clientes que prueban el movimiento varias veces explorando su rango y sienten que en cualquier forma podrían restringirse o inhibirse a sí mismos… Al seguirlos también puede apoyárseles haciendo preguntas como “¿Te sientes satisfecho... has terminado... o detenido?” (M. Clemmens)[23]

En el Movimiento Dirigido encontramos la segunda de las dos formas básicas que practicamos en la terapia Gestalt. Este es un encuentro con la novedad. El crecimiento y el cambio provienen de nuestras capacidades para asimilar nuevos elementos de nuestro entorno. Cuando los clientes están atrapados en una fijación y no pueden actuar, su función yo está interrumpida.[24]

Los movimientos dirigidos en las sesiones de terapia Gestalt son sugeridos para que el terapeuta observe, no para que intérprete, con frecuencia el cliente no está consciente de sus gestos y posturas. Un experimento de movimiento sugerido es un periodo en el cual el cliente tiene la oportunidad de encontrar algo nuevo, de moverse en una manera diferente a la cual él/ella está habituado. En terapia Gestalt, el proceso dialógico que se entreteje con los experimentos de movimiento dirigido permite a él/la cliente apropiarse de su propia experiencia y explorar y hablar de lo que significa para él/ella. Este trabajo también apoya la posibilidad de que el cliente diga “No” a un nuevo movimiento sugerido y explorar cómo la experiencia de decir “No” es agradable para él/ella en este momento.

Ejemplo:

Le pedí a Olivia que caminara alrededor de la habitación y que seleccionara un objeto que fuera de su interés. Ella eligió una figurilla en forma de pájaro hecha de cristal azul. La lleva consigo se da la vuelta y se sienta. Le pedí que me la diera, después que la mirara en mi mano y sintiera su interés por ella.

Ella describió una respiración más profunda y un movimiento sutil hacia mí con su torso completo. Le pedí que fuera consciente de su respiración, si le era posible, mientras extendía lentamente su mano para tomar el pájaro de la mía. Agarró el pájaro y lo tomó. “¿Cómo te sientes haciendo esto?” Le pregunte. “Muy contenta; Tomé lo que quiero”, dijo con su voz, con un tono tanto creciente y luego en caída y un poco de dudas.

Repetimos el experimento varias veces, y sonrió ampliamente al estirar su brazo por tercera vez. Luego su ritmo se hizo más rápido, y se echó a reír. “Puedo conseguir lo que quiero”, se río entre dientes. “¿Hay algo que estés deseando?” Le pregunte. Me habló de la necesidad de un cambio en su horario de trabajo. Esto se transformó en una queja muy familiar sobre su deseo de cambiar su vida profesional. Un mes después de este experimento de alcanzar y agarrar, seguido de otras sesiones con patrones de movimiento dirigido en los cuales trabajamos y procesamos con la conversación, Olivia le pidió a su jefe, y recibió, un cambio en su horario de trabajo. Continuamos trabajando juntas para ayudarle a desarrollar las habilidades para conseguir lo que ella quería. Esto fue, literal y figurativamente, una revelación para ella.

Movimiento Expresivo

Ana, ¿qué tal le resultaría caminar por el cuarto como si se sintiera realmente sensual? (J. Zinker)[25]
Ahora transfórmense en un automóvil...
Ahora transfórmense en un bebé de seis meses...
Ahora transfórmense en la mamá del bebé... (Sueños y Existencia)[26]
Terapeuta: Vamos a hacer el juego de rol del momento cuando él le dijo que se sentía atraído por ti. Voy a representarlo a él. Quiero sentir como soy afectado por su respuesta.
Paciente: (Juego de rol - parece disgustada, mueve los ojos hacia el techo, no dice nada)
T.: ¿Qué experimentas en este momento?
P.: En el juego de rol, experimenté estar siendo expuesta y avergonzada. Yo pensé: “¿Algo está mal en él que me encuentra atractiva, pero probablemente está mintiendo?” Sentí asco y lo detuve.
T.: Tuviste un fuerte impacto. ¿Conseguiste lo que quieres?
P.: No
T.: Ok. Vamos a explorar qué más podrías haber hecho. (G. Yontef)[27]
En una silla, con los brazos alrededor de su pecho, su cara retorciéndose con una mueca de asco, Sharon le dijo a la Sharon[imaginaria]en la otra silla cómo ella nunca llegaría a nada y que ella sólo debería renunciar y dejar de intentarlo. De repente se interrumpió así misma, poniendo sus manos en la boca cuando se dio cuenta que estaba escuchando a su padre, efectivamente era su padre. Ahora se volvió intolerable permanecer en esta silla, y ella huyó de nuevo a la otra, gritando para que él la dejara en paz. (C. Cook)[28]
El Movimiento Expresivo incluye el uso de prácticas artísticas como experimentos en la terapia Gestalt, como las mini escenas dramáticas anteriores. También incluye moverse, gesticular, asumir posturas a partir de un símbolo emocional o narrativo, iniciado por el cliente o el terapeuta.

Ejemplo:

Diana está hablando sobre si ella quiere tomar unas vacaciones de camping con su novio o pasar ese tiempo juntos visitando a su madre en otro estado. “Esta es la misma confusión con la que me enfrento cada verano,” dice ella, retorciéndose los dedos en la frustración. “Veo esto como un dilema,” le respondo, “Tengo una idea para un experimento, si estás dispuesta. Me has estado diciendo lo mucho que te sientes inspirada por tus clases de danza, y cómo la danza ha añadido alegría a tu vida desde la infancia. ¿Qué tal si intentas bailar este dilema aquí y ahora?” Sus cejas se arquean de repente, “¿En serio?”
Diana ha tenido mucha terapia de conversación antes de venir a trabajar conmigo, pero nunca había sido invitada a utilizar la danza, o algún movimiento, para expresar sus dilemas. Ambas nos levantamos y empezamos a movernos en la habitación. Me muevo con ella, como una manera de apoyar el riesgo que está tomando. Dejo el vocabulario del movimiento a ella, haciéndole eco a lo que está haciendo, amplificando lo que ella está expresando sin palabras. “Siento un desequilibrio entre mi lado derecho e izquierdo.” Le pregunto si le gustaría dejar que el desequilibrio se muestre más, para dejar que experiencie el desequilibrio más claramente. Casi se cae, entonces se detiene, “No, yo no quiero tropezar.”
Nos sentamos y empezamos a hablar de lo que ha descubierto y lo que esto significa en su vida. Ella ve que la toma de decisiones, al igual que en sus vacaciones, requiere más conciencia y apoyo del que ella se había dado cuenta. Ella decide tener una charla con su novio sobre sus vacaciones, y averiguar “en qué dirección él está inclinado”, según sus propias palabras. Esto es nuevo para ella.

Hasta el momento, había tomado todas las decisiones por su cuenta y luego enroló a su novio en ellas. Estaban a punto de descubrir algo nuevo en su relación.

Metáforas Corporales

Tengo el cuello tieso: ¿soy un duro de cerviz? Levanto la cabeza; ¿soy un chulo? Tengo una mano muy larga; ¿quiero pegar a alguien? Tengo un nudo en la garganta; quiero llorar me castañean lo dientes; ¿tengo miedo de algo? Tengo carne de gallina… (PHG)[29]
Terapeuta: Describe lo que ves
Cliente: Hay mierda en todas partes
T.: Háblale a la mierda. Dile lo que sientes al verla en todas partes
C.: Oh, eres simplemente repugnante. Me pones enfermo al mirarte
T.: Cambia de lugar y sé la mierda
C.: Sólo estoy aquí y soy un completo desastre... (S. Crocker)[30]
La Metáfora Corporal es una de las formas en terapia Gestalt en la que combinamos de manera explícita el uso de lenguaje con el prestar atención a las experiencias corporales.
Ejemplo:
Harold es un profesional en docencia en una universidad de postgrado. Ha pasado la vida pensando exitosamente, pero con muy poca integración de los sentimientos, y no presta atención a sus propias experiencias corporales. Cuando llegó a trabajar conmigo tenía una petición específica así que tratamos de abordar ese desequilibrio. “Estoy acercándome hacia el final de mi vida y tengo algunas tareas importantes de mi vida que he dejado inacabadas,” me dijo.

Una mañana llegó con lo que él describió como dolores de cabeza. “¿Podrías poner tu mano sobre el área que te duele?” Le pregunté mientras ponía mi mano sobre mi pecho. Nos sentamos uno frente al otro de esa manera por un tiempo. “El dolor está disminuyendo”, dijo. Le pregunté: “¿Podrías  imaginar que puedes hablar como el dolor, darle voz al dolor?” Él asintió con la cabeza y se sentó en silencio por un momento, con su mano sobre el corazón. Entonces comenzó a susurrar: “¿Dónde estás?” Le pedí que repitiera y se escuchara a sí mismo hablando como si fuera el dolor. Lo hizo y luego se quedó en silencio. Nos sentamos juntos de esa manera durante varios minutos, las lágrimas rodaron por sus mejillas.

“Me pregunto qué significa esa pregunta para ti”, le pregunté finalmente. “Perdí a mis padres en un accidente automovilístico cuando yo era joven. Esta es la primera vez que yo he hablado con ellos --en mi imaginación, ¡entiende!-- en más de 50 años.” “¿Cómo fue para ti hacer esa pregunta?”, le pregunté. “Una sorpresa --miedo y alivio a la vez, de alguna manera.”
“Vamos a hablar de lo que podrías necesitar en este momento para apoyarte durante esta sorpresa,” le sugerí.

Este es un cliente que prefiere conversar extensamente y para quien nuestros experimentos ocasionales pueden ser inquietantes. He aprendido que para poder ayudarle a asimilar estas nuevas experiencias, siempre necesitamos establecer un lugar de apoyo, sugerido por él, tanto en sesión y para el trabajo en casa entre sesiones.

Contacto Físico

El contacto físico es un medio de comunicación entre el terapeuta y el cliente, donde el primero trasmite su presencia, observaciones y experimentos a través del uso de sus manos, y el segundo sus declaraciones, experiencia y respuestas al contacto del terapeuta mediante sus reacciones y cambios corporales. (J. Kepner)[31]

En un enfoque Gestalt del cuerpo, la meta del contacto es aquello que la persona vive como experiencia al ser tocada, más que la producción de un cambio predeterminado (J. Kepner)[32]
El uso del contacto físico en psicoterapia está mal visto en los Estados Unidos hoy en día, debido a una mayor conciencia del posible abuso físico y sexual; así que, en la mayoría de las relaciones profesionales se desalienta el contacto físico, excepto cuando el médico tiene licencia para tocar al cliente, ya que es un terapeuta de masaje o un médico. El tacto es el primer sentido en ser estimulado en el útero. Nacemos tocando, respondiendo al contacto, y es necesario para poder sobrevivir.[33] Omitir el contacto terapéutico apropiado en psicoterapia puede considerarse como una privación al cliente, y una disminución del número de vías sensoriales que pueden utilizarse para ayudar al cliente a desarrollar la conciencia inmediata del sí mismo y del otro.

Hace años, aprendí varias intervenciones de contacto en mi entrenamiento con Carola Speads, quien fue profesor asistente de Elsa Gindler en Berlín antes de traer este trabajo a Nueva York en 1940.[34] He utilizado estas intervenciones con eficacia durante ocho años como profesora de canto. He llevado este conocimiento y experiencia a mi formación en terapia Gestalt. Sin embargo, durante los años en los que he sido terapeuta Gestalt en la práctica privada, pocas veces me he atrevido a usarlo.

El ejemplo al que he recurrido proviene de mis clases en México, donde he enseñado a grupos de terapeutas Gestalt practicantes y supervisores. La cultura mexicana, que alienta el abrazar y besar en la vida cotidiana, incluye una gran cantidad de caricias en los brazos y la espalda entre amigos, colegas y miembros de la familia, esto sirvió de apoyó para mi trabajo.

Ejemplo:

María explica que se ha ofrecido para trabajar frente al grupo, ya que, durante los últimos años, a partir de la muerte de su madre, ha tenido dificultades para respirar, dos veces se ha venido abajo con la bronquitis, frecuentemente se siente cansada y distraída, y está teniendo problemas para permanecer alerta con sus clientes. A pesar de que ha estado haciendo el trabajo de duelo en su terapia personal, estos síntomas no han disminuido.

Iniciamos trabajando con la Conciencia Inmediata; María pudo reportar tensión en su garganta, la siente “cerrada” y tirantez en el pecho. Pasamos a trabajar con el Movimiento Expresivo, con María hablando como si fuera la garganta cerrada, ella dijo: “Yo no quiero sentir nada”, lo cual se transformó en “Yo no quiero que tú sientas nada.” Después de un tiempo, María creo una conversación imaginaria en la que se movía alternadamente entre dos dos sillas una frente a la otra, una ocupada por María y la otra por el aspecto de sí misma que María no quería sentir. Mediante esto, fue capaz de recordar que su madre le enseñó que sentirse triste era malo para la vida familiar, y que María debía ocultar su tristeza si la sentía. Así, durante el duelo por la muerte de su madre, ella no podía permitirse a sí misma experimentar su tristeza total ya que estaría yendo en contra de los deseos introyectados de su madre.

Con todo este trabajo puesto como fondo. A la vez, ella continuó sintiendo opresión en la garganta y en el pecho, y ocasionalmente se detenía por ataques de tos. Ahora sugerí un experimento el cual me incluía a mí tocando su espalda alta. Lo describí y ella estuvo de acuerdo en intentarlo. Saqué una silla detrás de donde ella estaba sentada y puse mi mano entre sus omóplatos, le pedí que me informara lo que sentía a partir de lo que yo hacía.
En los primeros instantes, contuvo su aliento. Entonces sentí que su espalda alta sutilmente comenzó a moverse. Pronto sentí que sus costillas superiores comenzaron a moverse ligeramente, más plenamente que antes. “Tu mano se siente cálida”, fue lo primero que ella dijo ¾una declaración que en la sala se escuchó tanto en sentido literal como metafórico. (Me enteré de esto durante la discusión grupal que tuvimos después). “Siento que mi espalda está moviéndose ahora. Mi garganta siente más o menos lo mismo.”

Le dije que podíamos ampliar el experimento pero ahora poniendo su mano sobre su pecho mientras que la mía se mantendría sobre su la espalda alta. Le di una sugerencia de Movimiento Dirigido, le dije que ella podría tratar de sentir el espacio entre nuestras dos manos, lo cual fue una sugerencia tanto literal y metafórica. Después de un tiempo pregunté: “¿Qué estas sintiendo ahora?” Ella describió una sensación de amplitud en su pecho. “Me siento aliviada”, dijo. Habló sobre todas las formas en que recordaba que su madre la tocaba, al bañarla, vestirla, caminando brazo en brazo al ir de paseo. Las lágrimas fluyeron. “Ahora ya puedo respirar”, dijo finalmente, su voz era resonante.

Nos tomamos de las manos. Y continúo respirando sin dificultad. Hablamos sobre cómo ella podría continuar este experimento de contacto en casa, ya sea con un amigo de confianza o con una toalla doblada en su espalda contra la pared. Quise incluir la posibilidad de llevar  el trabajo hacia adelante, tanto para reducir cualquier posible aparición “gurúistica” que a veces se estimula cuando un cambio repentino se produce en un taller de demostración, y también para que los miembros del grupo pudieran igualmente hacer el experimento, si así lo deseaban.
Este trabajo con María es un ejemplo en que la intervención corporal que más se necesitó, el contacto bien-procesado, fue cuidadosamente atendida. Todas las intervenciones precedentes habían establecido el fondo para ésta. Fue respetuoso y relacional en estilo. Yo estaba dispuesta a detener el trabajo en cualquier momento, lo cual ya había hablado con María y el grupo; con frecuencia chequeaba cómo ella se sentía mientras trabajábamos.

En Resumen

He estado practicando la terapia Gestalt durante veinticuatro años, durante los cuales me he encontrado con colegas alrededor del mundo integrando técnicas de trabajo corporal en el trabajo con sus clientes. Aprecio muchos de sus enfoques variados y creativos, algunos muy similares a los míos, y algunos bastante diferentes.

Al escribir este artículo, mi objetivo ha sido ofrecer un marco en el cual todos podamos hablar entre sí en torno a las similitudes y diferencias en cómo incluimos la atención a la experiencia corporal en la terapia Gestalt.

Cualesquiera que sean nuestros estilos de práctica personalmente elaborados, todos nos apoyamos sobre el fondo que Perls, Hefferline y Goodman nos dieron en 1951 en Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana, en el cual se incluye esta oración, “Date cuenta de que el proceso que hemos descrito, por el que se llega a la unidad diferenciada, es separar la partes de las cosas y volverlas a poner juntas…”[35] (PHG, p. 387).
Animo a mis colegas de la terapia Gestalt a que lleven sus estilos de práctica a este proceso de separación y traten de describirlos en el marco que aquí he ofrecido, y luego las vuelvan a poner juntas en un coloquio, para formar una “unidad diferenciada” en torno a las experiencias corporales en el entrenamiento, la práctica y la supervisión de la terapia Gestalt. Espero podamos desarrollar una conversación animosa y respetuosa sobre este tema entre nosotros, para el enriquecimiento de la terapia Gestalt y la comunidad terapéutica en su conjunto. Espero que el marco de cinco estilos de trabajo con la experiencia corporal nos ayude a ver y apreciar la variedad de formas que todos buscamos para apoyar el crecimiento, la salud y la creatividad de nuestros clientes a través de la terapia Gestalt.

Susan Gregory
Nueva York
Diciembre de 2014

Publicado con permiso del autor.  Traducción: David Ceballos

Susan Gregory es terapeuta Gestalt y supervisora en la ciudad de Nueva York, donde también enseña el enfoque de Gindler con la respiración y el trabajo corporal. Ha publicado más de una veintena de artículos en revistas especializadas, así como cuatro capítulos de libros. Susan ha sido presidente del Instituto de Nueva York para la Terapia Gestalt, ha enseñado terapia Gestalt y su relación con el trabajo corporal y las artes expresivas, así como introducción a la neurociencia para terapeutas Gestalt en Europa, Sur América, Norte América, Australia y Nueva Zelanda. http://www.GestaltSing.com. Contacto: GestaltSing@aol.com

Notas
[1] Perls L. (1994). Viviendo en Los Límites. México: Plaza y Valdés  p. 61
[2] Wiener, D. (1999). Beyond Talk Therapy. American Psychological Association, Washington, D.C. p. xii
[3] Perls, L. op cit. p.163
[4]Perls, F., Hefferline, R., & Goodman, P. (1951/2002). Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana. Sociedad de Cultura Valle-Inclán. Los Libros del CTP. Madrid España
[5] Ibíd., p.210
[6] Ibíd., p.224
[7] Bocian, B. (2015). Fritz Perls en Berlín, 1893-1933. Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos
[8] Ibíd., p. ?
[9] Speads, C. (1995). Interview with Carola Speads. Bone, Breath and Gesture, ed. Johnson, D.H. North Atlantic Books. Berkely, CA. p.25
[10] Boadella, D. (2000). Personal email communication.
[11] Perls, F. (1947/2012). Planned Psychotherapy. From Planned Psychotherapy to Gestalt Therapy. Gestalt Journal Press. Gouldsboro, ME. p.37
[12] Hycner, R. and Jacobs, L. (1995). The Healing Relationship in Gestalt Therapy. Gestalt Journal Press. Gouldsboro, ME. p.93
[13] From, I. (1985/2001). Creating Gestalt Therapy. Video recording. Gestalt International Study Center. South Wellfleet, MA.
[14] Perls, L. op cit. p. ?
[15] From, I. op cit (PHG, p. 396)
[16] Perls, F. Hefferline, R. Goodman, P. op cit. p.503
[17] Smith, E.W.L. (1985) The Body in Psychotherapy. McFarland Press, Jefferson, NC. p.104
[18] Gendlin, E. (1987) FocusingProceso y Técnica del Enfoque Corporal. Editorial Mensajero, España. p.109
[19] Todos los nombres y datos de identificación han sido cambiados para proteger la privacidad de los clientes.
[20] Perls, F. et al. Op. cit., p.123
[21] Frank, R. (2001). Body of Awareness. Gestalt Press, Cambridge, MA. p.11                     
[22] Frank, R., ibid., p.118
[23] Clemmens, M. (1997), Getting Beyond Sobriety. Jossey-Bass Publishers. San Francisco, CA. p.152
[24] Perls, F. et al. op cit. p.259
[25] Zinker, J. (1979). El Proceso Creativo en la Terapia Guestáltica. Paidós, Buenos Aires. p.112
[26] Perls, F.S. (2012). Sueños y Existencia. Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile. p. 80
[27] Yontef, G. 2014. Power of the Immediate Moment in Gestalt Therapy. The New York Institute for Gestalt Therapy in the 21st Century. op cit. p.261
[28] Cook, C. (1999). Gestalt Therapy in Action, Beyond Talk Therapy, op cit. p.8
[29] Perls, F. et al. op cit. p.503
[30] Crocker, S. (2014). Dramatic Gestalt Dreamwork. The New York Institute for Gestalt Therapy in the 21st Century. op cit. p.217
[31] Kepner, J.I. (1992). Proceso Corporal: Un Enfoque Gestalt para el Trabajo Corporal en Psicoterapia. El Manual Moderno, México p. 74
[32] Kepner, J. ibíd. p.75
[33] Field, T. (2001). Touch. MIT Press, Cambridge, MA. P. 31.
[34] Speads, C. (1995). Ways to Better Breathing. Healing Arts Press. Rochester, VT. P. xxii
[35] Perls, F. et al. op cit., p. 387

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