sábado, 30 de julio de 2016

Psicoterapia Gestalt: Conceptos, Principios Y Tecnicas

PSICOTERAPIA GESTALT: CONCEPTOS, PRINCIPIOS Y TÉCNICAS

Lic. Cesar Vasquez Olcese
Psicólogo y Psicoterapeuta
Universidad Cesar Vallejo

LOS SUEÑOS EN TERAPIA GUESTALTICA
En el Enfoque Gestáltico los sueños son vistos como proyecciones de la personalidad del soñante, de su campo experiencial; son partes de su experiencia que se encuentran enajenadas o no asimiladas y que se manifiestan en las imágenes oníricas como mensajes existenciales. Todos los elementos del sueño, así representen a otras personas, a ideas que no son propias o a lugares que no conocemos, se vinculan con nuestra experiencia; deben ser vistos como algo propio, como expresiones propias, que nos pertenecen, pero que se encuentran desga-jadas de nosotros.

En consonancia con los principios y reglas de la Gestalt, el trabajo de sueños debe ser realizado en todo momento transfiriendo la responsabilidad por la debelación de su significado al propio soñante, no asumiéndola el terapeuta mediante el lucimiento con interpretaciones y comentarios "brillantes" que no sirven de nada. En principio, debe adoptarse como axioma que sólo la persona que sueña es la única autorizada para saber, por sí misma, qué significan sus sueños. Toda otra interpretación desde fuera, al estilo freudiano, atenta contra el respeto que merece el cliente y lo ayuda poco.

Los sueños, al igual que toda experiencia, deben ser experimentados en lugar de explicados. El soñar en sí mismo es un proceso pasivo; los sueños "nos ocurren" y por ello permanecen separados de nosotros, como algo ajeno, sin saber que nos quieren decir y sin utilizar su energía. Por su propia naturaleza los sueños son evitaciones del contacto con lo que nos ocurre; son experiencias reprimidas, "inconcientes", que por diversos motivos no se constituyen en figuras mientras es-tamos despiertos. Al experimentarse los sueños, utilizando las diversas técnicas gestálticas, el rol pasivo que juegan cambia de giro, y se convierten en algo "que hacemos", pudiendo asumir nuestra responsabilidad por ellos.

Con el trabajo de sueños en Gestalt se persiguen por lo menos dos objetivos: 1) Facilitar que el cliente determine cuál es el mensaje existencial que conlleva su sueño, y 2) Reincorporar dicha experiencia enajenada a su personalidad.

Las técnicas utilizadas son las mismas que se usan comúnmente en la terapia grupal o individual: traer el sueño al presente y al aquí; narrarlo en primera persona (es aconsejable que inicie el relato con la frase "esta es mi existencia" o "esta es mi vida" para facilitar la identificación con lo que se narra), inicialmente tal y como ocurrió, y luego, en un segundo relato, centrándose en los diversos elementos que van apareciendo. El sujeto debe "ser" cada cosa que figura en su sueño. Si sueña con un mar agitado, pues él mismo debe ser el mar, su agitación, los peces que contiene, las algas, la arena, el cielo que lo cubre, las nubes..., sentirse como tales, representarlos, de tal modo que al actuarlos -como en un psicodrama individual donde el cliente representa todos los roles, incluyendo el de libretista- pueda acceder a su mensaje, entenderlos, ver de qué manera se asocian con su vida, e incorporarlos al sí mismo. El terapeuta se limita, primero, a contener sus ímpetus interpretativos y a escuchar con atención lo que se dice y, luego, a guiar al cliente por el sueño haciendo que se detenga en las partes que, según su experiencia, pueden ser importantes, para que las vivencie; en las Gestalten inconclusas que surgen en el relato; en lo que experimenta y, sobre todo, en lo que evita experimentar (llamo aquí la atención sobre las polaridades ocultas: trabajar también con lo opuesto de aquello que se presenta en el relato del sueño; por ejemplo, si en el sueño todo es un prado verde y primaveral se puede hacer que el sujeto se sitúe imaginariamente en un desierto estéril y en medio de una tormenta de arena, así surgirán cosas o-cultas que cautamente se evitan y se vivenciarán los opuestos).

En todo momento se debe preguntar: ¿Qué sientes? ¿De qué te das cuenta? ¿Qué te recuerda ello? ¿Cómo se vincula tal o cual cosa con tu vida? ¿Qué evitas? ¿Con quién estás ahora? ¿Dónde estás?, etc., de tal modo que facilitemos el awareness del sujeto.

Finalmente, si hemos realizado un buen trabajo, sin interponer nuestras propias expectativas y deseos de descubrir "grandes asuntos" para sentirnos bien, en el proceso, "sin empujar el río" forzando las cosas, es muy probable que el cliente logre darse cuenta de algo constructivo para él y que facilitemos así su crecimiento.

No debemos desesperar si no logramos un gran "insight"; lo importante es que el sujeto ha reincorporado, en algún grado, su sueño -o mejor, la experiencia que contiene su sueño- a su persona; ha reasimilado su energía. Eso, de por sí, es terapéutico y muy valioso.

LAS AUTOINTERRUPCIONES (MECANISMOS DE DEFENSA)
Al igual que en el caso de los sueños, frente a los llamados "mecanismos de defensa" el enfoque Gestáltico a-sume una postura muy peculiar y creativa.

Si recordamos bien, Fritz Perls estuvo muy vinculado al movimiento psicoanalítico en Alemania. Fue analizado y recibió formación en psicoterapia analítica con los principales freudianos de su época (Karen Horney, Helen Deuscht, Wilhelm Reich, etc.); incluso conoció al propio Freud, en un breve encuentro que resultó más bien frustrante (y hasta traumático) para el viejo Fritz (ver Dentro y fuera del tarro de la basura, su autobiografía), y fue fundador del Instituto Psicoanalítico de Sudáfrica, país al fue a recalar huyendo de los nazis en 1933.

Por tal motivo, es explicable su interés por es-te tema y por el anterior (los sueños), aunque no se debe asumir erróneamente que no es más que una simple copia o plagio del psicoanálisis.

En Gestalt, los mecanismos de defensa antes que proteger al Yo de las pulsiones internas amenazantes o de las amenazas externas, son concebidos como formas de evitar el con-tacto, tanto interno como externo; como autointerrupciones del ciclo de experiencia 

Como se vio, el organismo -la totalidad de cuerpo y mente que somos todos- se regula a sí mismo a través de ciclos sucesivos de siete fases o etapas (reposo, sensación, formación de figura, movilización de energía, acción, contacto y reposo). En los diversos espacios que median entre las fases del ciclo se pueden producir las autointerrupciones, con la finalidad de evitar el dolor, el sufrimiento, no sentir, no vi-vir, separarse de lo amenazante en uno mismo, huir del estrato fóbico, etc. De ahí lo de "de defensa".

Fritz Perls (y Laura, su esposa, cofundadora de la Terapia Guestalt) describó hasta cinco mecanismos: introyección, proyección, confluencia, deflexión y retroflexión. Salama y Castanedo, en su libro Manual de psicodiagnóstico, intervención y supervisión para psicoterapéutas (1991), mencionan las variantes que los diversos autores (Goodman, Latner, Polster, Petit, Pierret) han propuesto en cuanto a orden y número de los mecanismos, para proponer ellos mismos una lista, tal vez excesiva, de ocho: desensibilización, proyección, introyección, retroflexión, deflexión, confluencia, fijación y retención. Lo interesante y novedoso del aporte de estos au-tores (aunque requiere todavía de mayor comprobación y refi-namiento) es su intento por desarrollar una psicopatología Guestáltica, que busque entender los problemas emocionales a partir de las interrupciones del ciclo de la experiencia.

A fin de no entrar en polémicas sobre cuál pro-puesta es la más adecuada, nos apegaremos a la propuesta de Perls para la exposición, incluyendo, por considerarlo adecuado, una de las fases de Salama y Castanedo.

La desensibilización (Salama y Castanedo), que se da entre reposo sensación, consiste en bloquear las sensaciones tanto del medio externo como del interno, no sentir lo que viene del organismo; esto estimula el proceso de intelectualización por el que se intenta explicar por medio de racionalizaciones la falta de contacto sensorial. Su frase característica sería "No siento".

La proyección (F. Perls), se da entre sensación y formación de figura. Consiste en transferir lo que uno siente o piensa, pero que por diversos motivos (sobre todo por acción de los introyectos "no debes") no puede aceptar en sí mismo, a los demás: "Odiar es malo", dice la madre; el niño odia a su padre, pero como "no se debe odiar" se enajena de ese sentimiento y le echa la pelota al padre temido y amenazante: "Tú me odias, tú eres el malo". Su frase característica es "Por tú culpa".

La introyección (F. Perls), media entre la formación de figura y movilización de energía para la acción. Aquí el sujeto se "traga" todo lo que le dan sin masticarlo lo suficiente; las influencias externas son engullidas sin hacer la necesaria crítica y selección, de acuerdo a sus necesidades personales. El sujeto sufre un verdadero empacho de mandatos, órdenes, influencias, imagos, etc., incuestionables, que cumplen en sí una función parasitaria pero que el sujeto asume erróneamente como propios, como normas y valores morales. "Haz esto", "No hagas esto", "No debes", "Deberías", etc. Los introyectos impiden el libre flujo de los impulsos y la satisfacción de las necesidades: no seas agresivo, no forniques, conserva tu virginidad, a la madre no se le dice eso...bla, bla, bla. Importante: detrás de todo introyecto hay figuras importantes para nosotros y Gestalten inconclusas en relación a ellas. Su frase es "Debo pensarlo o hacerlo así".

La retroflexión (F. Perls), se da entre movilización de energía y acción. Es lo contrario a la proyección. El sujeto no se atreve a actuar sus deseos o impulsos por la acción nuevamente de los introyectos, así que se los dirige a sí mismo por ser esto menos peligroso: se autoagrede deprimiéndose; desarrolla trastornos psicosomáticos; se desvaloriza, etc. Su frase es "Me odio para no odiarte".

La deflexión (Laura Perls), se da entre acción y contacto. Consiste en establecer un contacto frío, inocuo, no amenazante; como si se tocaran las cosas con guantes o pinzas para no sufrir daño o quemarse. Es también la expresión atemperada de las emociones: hacerlo "educadamente". No se insulta...se ironiza o se hacen chistes; no se reclama o lucha por lo propio...uno se resiente; no se ama...se "estima". A nivel verbal es bastante claro; los eufemismos son una muestra evidente de la hipocresía deflexiva: falleció por murió; hacer el amor por fornicar, etc. Otras formas son hacerse el cínico, el indiferente, el intelectual, racionalizarlo todo. Su frase es "Tiro la piedra y escondo la mano".
La confluencia (F. Perls), también se da entre acción y contacto. El sujeto para ser aceptado o no entrar en discusión con figuras importantes simplemente se mimetiza a ellas; debilita los límites de su Yo para fusionarse al otro. Se adoptan así, sin crítica ni cuestionamientos, decisiones, ideas, estilos de viva ajenos. Se adopta una postura cómoda donde se abdica de la propia responsabilidad, de la capacidad de tomar decisiones, para siempre "estar de acuerdo". Los con-fluentes son personas "sin carácter ni personalidad", "pasivas", que practican la desesperanza aprendida o la identificación con el agresor temido. Su frase es "Acéptame, no discuto".

TÉCNICAS DE LA GESTALT

En la Terapia Guestáltica se trabaja con tres clases de técnicas básicamente:
Las T. Supresivas;
Las T. Expresivas; y
Las T. Integrativas.

1. Técnicas Supresivas: Pretenden básicamente evitar o suprimir los intentos de evasión del cliente del aquí/ahora y de su experiencia; es decir, se busca con ello que el sujeto experimente lo que no quiere o lo oculto a fin de facilitar su darse cuenta.

Entre las Principales Supresivas tenemos:
  • Experimentar la nada o el vacío, tratando de que el "vacío estéril se convierta en vacío fértil"; no huir del sentimiento de vacío, integrarlo al sí mismo, vivirlo y ver que surge de él.
  • Evitar "hablar acerca de", como una forma de escapar a lo que es. El hablar debe sustituirse por el vivenciar.
  • Detectar los "deberías" y antes que suprimirlos es mejor tratar de determinar qué puede haber detrás de ellos. Los "deberías" al igual que el "hablar acerca de" son forma de no ver lo que se es.
  • Detectar las diversas formas de manipulación y los juegos o roles "como si" que se desempeñan en terapia. También, antes que suprimirlos es mejor vivenciarlos, hacer que el sujeto se de cuenta de ellos y del rol que juegan en su vida. Entre las principales formas de manipular podemos hallar: las preguntas, las respuestas, pedir permiso y las demandas.


2. Técnicas Expresivas: Se busca que el sujeto exteriorice lo interno, que se de cuenta de cosas que posiblemente llevó en sí toda su vida pero que no percibía.

Se buscan tres cosas básicamente:
  • Expresar lo no expresado.
  • Terminar o completar la expresión.
  • Buscar la dirección y hacer la expresión directa.


Expresar lo no expresado:
  1. Maximizar la expresión, dándole al sujeto un contexto no estructurado para que se confronte consigo mismo y se haga responsable de lo que es. Se pueden trabajar con inducciones imaginarias de situaciones desconocidas o raras, para que aflores temores, situaciones inconclusas. También se puede minimizar la acción no-expresiva.
  2. Pedir al cliente que exprese lo que está sintiendo.
  3. Hacer la ronda, que el sujeto exprese lo que quiera a cada miembro del grupo o se le da una frase para que la repita a cada uno y experimente lo que siente.


Terminar o completar la expresión:
Aquí se busca detectar las situaciones inconclusas, las cosas que no se dijeron pero pudieron decirse o hacerse y que ahora pesan en la vida del cliente. Una de las técnicas más conocidas es la "silla vacía", es decir, trabajar imaginariamente los problemas que el sujeto tiene con personas vivas o muertas utilizando el juego de roles. También se pueden utilizar inducciones imaginarias para reconstruir la situación y vivirla nuevamente de manera más sana, expresando y experimentando todo lo que se evitó la primera vez.

Buscar la dirección y hacer la expresión directa:
  • Repetición: La intención de esta técnica es buscar que el sujeto se percate de alguna acción o frase que pudiera ser de importancia y que se de cuenta de su significado. Ejemplos: "repite es frase nuevamente", "haz otra vez ese gesto", etc.
  • Exageración y desarrollo: Es ir más allá de la simple repetición, tratando de que el sujeto ponga más énfasis en lo que dice o hace, cargándolo emocionalmente e incrementando su significado hasta percatarse de él. También, a partir de una repetición simple el sujeto puede continuar desarrollando su expresión con otras cosas para facilitar el darse cuenta.
  • Traducir: Consiste en llevar al plano verbal alguna conducta no verbal, expresar con palabras lo que se hace. "Qué quiere decir tu mano", "Si tu nariz hablara que diría", "Deja hablar a tus genitales".
  • Actuación e identificación: Es lo contrario a traducir. Se busca que el sujeto "actúe" sus sentimientos, emociones, pensamientos y fantasías; que las lleve a la práctica para que se identifique con ellas y las integre a su personalidad. Es muy útil en el trabajo de sueños.

3. Técnicas Integrativas: Se busca con estas técnicas que el sujeto incorpore o reintegre a su personalidad sus partes alienadas, sus hoyos. Aunque las técnicas supresivas y expresivas son también integrativas de algún modo, aquí se hace más énfasis en la incorporación de la experiencia.

  1. El encuentro intrapersonal: Consiste en que el sujeto mantenga un diálogo explícito, vivo, con las diversas partes de su ser; entre los diversos subyos intra-psíquicos. Por ejemplo entre el "yo debería" y el "yo quiero", su lado femenimo con el masculino, su lado pasivo con el activo, el risueño y el serio, el perro de arriba con el perro de abajo, etc. Se puede utilizar como técnica la "silla vacía" intercambiando los roles hasta integrar ambas partes en conflicto.
  2. Asimilación de proyecciones: Se busca aquí que el sujeto reconozca como propias las proyecciones que emite. Para ello se le puede pedir que él haga de cuenta que vive lo proyectado, que experimente su proyección como si fuera realmente suya. Ejemplo:

  • P: "Mi madre me odia".
  • T: "Imagina que eres tú quien odia a tu madre; cómo te sientes con ese sentimiento? ¿Honestamente, puedes reconocer que ese sentimiento es tuyo realmente?".
  • Es importante recordar que estos procedimientos o técnicas son sólo un apoyo para lograr los objetivos terapéuticos, pero que no constituyen en sí la Terapia Gestalt. Lo importante, lo realmente terapéutico, es la "actitud guestá-tica" que se adopte, el reconocimiento de la importancia de proceso, y el respeto por el ritmo individual del cliente. No empujar el río, dejarlo ser. Tampoco aplicar las técnicas estereotipadamente, son asimilar la filosofía implícita en el Enfoque Gestalt.


REFLEXIONES FINALES
Debemos tener cuidado de no confundir la terapia Gestalt con un enfoque fácil de aprender y de ejecutar; como si se tratara de una terapia en la que bastan las ganas y la “espontaneidad” para ser un buen terapeuta. Una percepción similar llevó a la terapia Gestalt a una seria crisis en los años sesenta y setenta, cuando muchos creían que con asistir a un par de talleres ya se podían considerar terapeutas gestálticos. No queremos que ante las demás corrientes o enfoques la Gestalt aparezca como algo poco serio, propio para gente sin formación y sin experiencia clínica

BIBLIOGRAFÍA REVISADA
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BARANCHUK, Julia. Atención, aquí y ahora. La terapia gestáltica. Buenos Aires: Abaddon Ediciones.
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FAGAN, Joan y SHEPERD, Irma. Teoría y técnica de la psicoterapia gestáltica. Buenos Aires: Amorrortu.
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GINGER, Serge y GINGER, Anne. La gestalt: una terapia de contacto. México: Manuel Moderno
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YONTEF, Gary. Proceso y diálogo en psicoterapia gestáltica. Santiago: Cuatro Vientos.

domingo, 10 de julio de 2016

La idealización dentro de la elección de pareja.

  • Francisco Diaz
  • Presidente de la Asociación de Psicoterapia 
Humanista Integrativa del Noroeste A.C
Desde la infancia aprendemos formas de relacionarnos con las personas que amamos, a la par de ese aprendizaje experiencial, vamos integrando creencias sobre lo que es una relación de pareja y las características que tiene la pareja ideal.  Podemos decir que la mayoría de las personas a lo largo de su vida van conformando una idealización de las características que debe tener una pareja. Este sistema de creencias se va conformando de ideas y valores que  aprendemos de personas emocionalmente significativas y que asumimos como propias sin haber realizado un proceso de discernimiento.

Idealizar a la pareja consiste en atribuirle cualidades que no están presentes en la realidad, o sobrevalorar las cualidades de la otra persona. Es apartarse de la conciencia para dar paso al establecimiento de creencias fantasiosas donde la otra persona es engrandecida. En ocasiones podemos encontrar una idealización compleja que se conforma de características físicas, emocionales, sociales y relacionales.  Sin
embargo, en la realidad cuando las personas se relacionan en pareja es claro que su pareja no cuentan con las características que según su idealización debería tener.

Las ideas o creencias sobre lo que debería de ser  la relación en ocasiones son difíciles de identificar en el proceso relacional, debido a que se encuentran profundamente arraigadas en la persona como una forma de lealtad a las creencias de sus mentores emocionales. En ocasiones podemos estar convencidos que esas ideas nos pertenecen del todo, sin tener presente que es algo que le pertenece a otra persona que en algún momento de nuestra vida fue un modelo a seguir para nosotros. Estas creencias fueron  aprendizajes que en algún momento pudieron cumplir una función esencial en nuestro desarrollo, sin embargo, al ser ajenas a nuestras necesidades  dichas creencias son disfuncionales en nuestra  experiencia presente  provocando frustración, insatisfacción y rigidez en los procesos afectivos.

Los vínculos afectivos no son  estáticos, sino que van presentando modificaciones a través del tiempo. A la luz de la experiencia clínica dentro de la terapia de pareja es posible diferenciar dos momentos básicos: la idealización de la pareja (antes de la convivencia) y el re-conocimiento del otro (a partir de la convivencia). La gran dificultad que enfrentan los miembros de la pareja es paralizarse en un espacio relacional entre lo ideal y lo real donde ambos se encuentran ensimismados y luchando por imponer su versión de la realidad.
Podemos decir, que generalmente la elección de pareja no es congruente  con las expectativas debeistas ( idealizadas), lo que desemboca en una constante tensión entre la realidad de la relación y lo que debería ser.  En ocasiones esto provoca continuas discusiones y problemas dentro de la pareja, esta situación difícilmente se resuelven porque se presentan exigencias idealizadas que dificultan la satisfacción de necesidades en la  pareja. La insatisfacción dentro de la relación de pareja se pone de manifiesto a través de una incapacidad de validar la presencia y necesidades subjetivas de la otra persona.

Cuando la relación de pareja se enfrasca en una tensión entre las exigencias idealizadas y las necesidades sentidas se crea un malestar que suele llevar a las personas a estados de frustración y violencia relacional.  La comunicación violenta que se presenta dentro de la pareja limita la intimidad emocional, la confianza  y la expresión de afecto. La comunicación agresiva trae consigo dificultades en la escucha activa y el establecimiento de acuerdos vinculados a la creación de alternativas relacionales más satisfactorias.

Conflictos en la pareja.
Los conflictos de pareja suelen tener un patrón común: la tendencia a sentirse ofendido por la conducta de la otra persona, debido a  considerar que el proceder de la pareja es injusto y desconsiderado. En ocasiones se piensa que la terapia de pareja se debe centrar en encontrar formas de comunicación asertiva, pero considero que la clave se encuentra no solo en las formas sino en las expectativas que motivan dichas expresiones emocionales. Dentro del conflicto se nulifica la intencionalidad positiva de las acciones de la pareja, polarizando todo el proceso a la identificación de comportamientos inadecuados según el sistema de creencias.

Las expectativas poco realistas dentro de la relación provocan reacciones contradictorias, porque por una parte se dice amar a la otra persona pero continuamente se presentan exigencias que son ajenas a sus características, posibilidades y  realidad. Dentro de la relación neurótica se presenta una demanda estereotipada que se caracteriza por la exigencia de un cambio radical donde se busca que la realidad se ajuste a la expectativa idealizada. Las fronteras de contacto entre los miembros de la pareja se vuelven infranqueables creando una coraza que los protege de las amenazas emocionales.

El sentido de justicia en la relación de pareja es un obstáculo para la creación de una relación nutricia donde ambas personas encuentren satisfacción. Al contrario, la persona que se siente ofendida tiende a reaccionar de manera agresiva expresando su frustración como una forma de protección ante lo que considera injusto. La violencia relacional va incrementando la frustración dentro de la pareja hasta el punto donde cada uno de los miembros desarrolla la creencia que la experiencia es insoportable.
En estas ocasiones se pueden llegar a expresar declaraciones que ponen  al descubierto aspectos de la realidad que pueden lastimar profundamente a la otra persona y a la confianza que existe dentro de la relación. Estas expresiones se encuentran guiadas por la impulsividad  llevando a la persona a poner de manifiesto insultos, críticas negativas, gestos de desagrado y comentarios sarcásticos. Las continuas expresiones de malestar emocional y amenazas de terminar con la relación lastiman la confianza y limitan el proceso de espontaneidad y crecimiento de los miembros de la pareja.
Cuando la relación se enfrasca en ofensas y agresiones, se va creando un patrón relacional donde se cosifica a la otra persona convirtiéndola en un objeto de satisfacción de  demandas neuróticas producto de la idealización. Esto provoca un continuo devenir entre resentimientos y agresiones donde los miembros de la pareja van generando patrones de evitación al contacto. La presencia continua de conflictos en la pareja crea una atmosfera de desconfianza en la otra persona y en la propia capacidad de superar el estado de desagrado.

Es entonces, cuando ambos miembros de la pareja asumen posturas violentas de continua agresión como forma de venganza o de defensa. Cuando la persona se convence de su posición de víctima dentro de una relación de injusticia, suele asumir una actitud de aislamiento y resentimiento que genera una búsqueda continua de castigo hacia la pareja. Los miembros de la pareja se convierten en expertos en lastimar y agredir a la otra persona, en ocasiones estas reacciones de revancha son motivadas por comentarios de personas allegadas que les refuerzan su creencia de injusticia.
Esta dinámica de aislamiento posibilita la aparición de sentimientos de vergüenza, culpa, miedo, desesperanza pero sobre todo de desconfianza en sí mismo y en la relación. La agresión dentro de la pareja no solo daña a la otra persona sino que lastima a ambos miembros de la relación generando un malestar donde cada uno posee una dosis de insatisfacción debido a la imposibilidad de romper ese patrón de interacción toxica.  La naturaleza del ser humano es de crecimiento por medio del contacto nutricio con el entorno, pero eso, solo acontece cuando las personas experimentamos seguridad emocional y confianza de expresar nuestro ser.

Como salir de la idealización hacia la conciencia dentro de la relación de pareja.
Ser consciente de la situación ayuda a los miembros de la pareja a realizar ajustes que les permitan aceptar la realidad personal y relacional. La conciencia proporciona a los miembros de la pareja la posibilidad de construir procesos relacionales fluidos y espontáneos que fomenten la satisfacción de necesidades  a través de la utilización de sus propios recursos. Estas condiciones ayudan al descubrimiento de las propias necesidades afectivas y de las múltiples posibilidades que tienen como pareja.

El proceso de ajuste consiste en pasar de la idealización a la aceptación de la otra persona. Eso no significa que todo será sencillo, que no habrá problemas o asuntos inconclusos entre los miembros de la pareja. El proceso de aceptación puede traer consigo desequilibrio en la pareja, a pesar de que esta experiencia que puede ser dolorosa en un principio, la ruptura de la idealización ayuda  la disminución de los reclamos y exigencias. La aceptación de la realidad incrementa la confianza, porque al aceptar plenamente a la otra persona  también somos capaces de aceptar los aspectos tóxicos de propio comportamiento.

Con base en lo anterior podemos decir que los cambios en la pareja pueden traer como consecuencia una serie de crisis interpersonales mientras la pareja se organiza y asimila las nuevas posibilidades relacionales. La pareja al permanecer en un estado de crisis es capaz de integrar las novedades que surgen de la experiencia de tal manera que asimila los ajustes. Esta crisis no es un problema sino un proceso hacia la transformación de la pareja y sus miembros.  La crisis dentro de la pareja es benéfica para lograr la diferenciación  de los miembros de la pareja, permitiendo que cada uno asuma responsabilidad por su propio proceder, sentimientos, opiniones y percepciones.

El proceso de ampliación de conciencia en la pareja es una evolución continua que surge de la interacción entre los miembros y su entorno,  que es respondiente a las necesidades presentes y no a las demandas idealizadas. La pareja vive un continuo proceso de contacto-retirada que promueve la asimilación de la novedad y el ajuste creativo. La apertura relacional es el centro del crecimiento personal porque permite asimilar experiencias y desarrollar confianza en sí mismo y en su capacidad  para construir una relación satisfactoria.

Los miembros de la pareja al contactar con la otra persona son capaces de ser más espontáneos ante cualquier cambio que surja en la experiencia, logrando un espacio protegido basado en la confianza y el dialogo que facultan a las personas a tener una amplitud de conciencia personal y empatía hacia la otra persona, creando una sintonía que permite un contacto nutricio. Conforme la persona logra desarrollar confianza en sí misma le es posible asumir el riesgo de vivir de acuerdo a sus valores y expresarse de manera genuina.

Vivir el momento presente con nuestra pareja es una gran oportunidad para salir del discurso egocéntrico donde nos invade el espíritu de jueces de la realidad para dictaminar lo inadecuado de la conducta de la otra persona. En este proceso la gran pregunta es ¿qué siente la otra persona con todas esas exigencias y reclamos?, en ocasiones por buscar la justicia personal se  lastima a la persona amada y se daña la confianza en la relación. Tomar en cuenta esas preguntas es esencial para alcanzar un nuevo nivel de conciencia que permite valorizar las intenciones y acciones nutricias presentes en la relación.

Conclusión.
Podemos concluir que la capacidad de dialogo y empatía con nuestra pareja nos permite contactar con el amor, de lo contrario,  la pareja no cuenta con la motivación suficiente para confiar en la otra persona y entregarse plenamente a la experiencia amorosa. El amor en pareja es cuestión de conciencia, confianza  pasión y espontaneidad. La capacidad de amar profundamente está íntimamente relacionada con la posibilidad de salir del dialogo interno de victimización para contemplar de forma integral la experiencia relacional, sabiendo que no solo interactuamos con nuestra pareja sino que inter-somos en ese proceso de contacto-crecimiento que llamamos pareja. Para finalizar quiero compartirles esta hermosa oración gestáltica escrita por Carmen Vázquez que refleja claramente la experiencia amorosa.


“Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas.
En muchas de las cosas que hago, tú tienes mucho que ver,
Y en muchas de tus cosas yo he contribuido.
Yo puedo ser yo contigo mientras tú puedas ser tú conmigo.
Yo seré yo mientras tú seas tú;
Y aunque por casualidad nos hayamos encontrado,
Continuemos juntos o separados,
Nuestra vida nunca volverá a ser la misma ya que
Nuestro encuentro nos habrá enriquecido”.
 (C. Vázquez Bandín)

Bibliografía.

Zinker, J. (2013). En busca de la buena forma. Sinaloa, México: Instituto Humanista de Sinaloa.