A la mayoría de las personas que vienen a mi consulta con dificultades en la pareja se les puede ver intacto el amor profundo que sienten hacia la otra persona por mucho que digan que apenas ya no sienten nada por el otro o que quieren romper (por supuesto, no estoy en contra de que nadie rompa una pareja, sino que hablo del amor que une a dos personas a pesar de las divergencias). El amor está al fondo intacto recubierto de una capa aislante, y con lo que se contacta diariamente es con una superficie amarga donde habitan las discusiones perpetuas o las desavenencias que hace que nos distanciemos del otro de un modo físico o emocional, pero no del amor profundo que es algo mucho más puro. Es como si todo ese juego, esa guerra se produjese a nivel superficial, alejado de la verdad más real, el amor, el cariño profundo por esa persona que ha sido durante años nuestro compañero. Las desavenencias impiden sentir ese cariño, pero cuando se toca, cuando se bucea, y se llega a él, dej...
El arte de cambiar a través del "DARSE CUENTA"